La pequeñita belga Justine Henin abrumó a Mary Pierce
La francesa fue barrida por un doble 6-1


La reinona del drama en el tenis femenino, Mary Pierce, moqueaba a lágrima tendida tras consumar una fechoría que va a costarle cara ante el público de París. En un simulacro de partido que apenas duró una hora, Justine Henin-Hardenne y su revés multidimensional expulsaron a Pierce de la pista central con un doble 6-1. Ante los trallazos de Henin, Pierce miraba al cielo, pero allí sólo había nubes negrísimas y gotitas de agua que se deslizaban sobre su trajecito rosa: a bastante menos velocidad que el revés de Henin. "No sabíamos que en su programa de hoy tuviera usted planeados dos entrenamientos", fue la primera pregunta que dirigieron a la campeona Henin.
La última se refirió a la eventualidad de que Justine pudiese conseguir emborrachar a su marido en la celebración de la noche. "Apuesten a que esta noche va a beber algo de alcohol", disparó la pequeñita belga con el ceño fruncido. En casa de los Henin-Hardenne, la raqueta y el rodillo deben estar cercanos. Henin había ganado aquí en 2003.
Para acabarlo de arreglar y entre sollozos, Pierce empezó así su discurso al nada contento público de la Chatrier: "Lo siento, pero hablar francés es algo muy difícil para mí". Curiosa mujer llena de tics y con cara de soportar agudas convulsiones internas: con penas y fatigas, Pierce usó el francés como pudo, en un discurso patético.
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Mary se expresa naturalmente en inglés, reside en Bradenton (Florida) y posee la nacionalidad francesa gracias al pasaporte de su madre. Ha vuelto a las buenas relaciones con Dios y con su padre, Jim, tras divorciarse del tempestuoso beisbolista Roberto Alomar. "El tenis es algo más importante que cualquier otra cosa en la vida, incluso que la familia y el dinero", acostumbraba a decir Jim a su hija en los días borrascosos en que Mr. Pierce era perseguido por las pistas de medio mundo a causa de su carácter volcánico.
Serena Williams ni siquiera vino. La recién casada Davenport parece pasar del asunto. Kournikova ya es una ex jugadora. Mauresmo, pese a sus espaldas de camionero, no resiste la presión de Roland Garros. Venus Williams está de vuelta en su planeta. Como Sharapova no revalide el título de Wimbledon, su imagen de mercado va a sufrir un varapalo, y eso sin los atributos de Kournikova. En el tenis femenino, la reinona del drama es Pierce, aunque gane la pequeñita matrona Justine. Conchita Martínez puede seguir jugando hasta que tenga 40 años. Por lo menos.