Robredo es el tercer español en cuartos de final del torneo
Rafa Nadal y David Ferrer se enfrentan hoy en la pista Suzanne Lenglen. Robredo también se clasificó al doblegar en cinco sets a Marat Safin.


Pocos minutos después de que Tommy Robredo se hubiera enganchado al expreso de los cuartos de final, las inmediaciones de la sala de prensa eran un hervidero. "Vaya sufrimiento, ¿eh?", decía Robredo por teléfono a su padre, Angel. "¿Lo han dado en TV-1 o en La 2?", curioseaba el verdugo de Marat Safin. Cerca de allí, Marat, hundido pero no incendiado, pensaba en otra cosa: "Este partido se ha decidido por suerte. Un punto o dos al lado contrario, y todo podía haber cambiado".
Fue un descarnado cruce de estilos en el que prevalecieron el aguijón preciso de Tommy, su revés de seda y su sólido juego de pista, contra la artillería de gran calibre que usa Safin. El viento despejó la tarde y rebajó la exactitud de los disparos largos de Safin. Pero el cálculo de Robredo era el de un metrónomo. Más y más, el arsenal de Safin se iba reduciendo al saque. Con su servicio, Tommy movía a Marat de lado a lado, como un "yo-yo" de casi dos metros de altura.
El viento trajo el fresquito y Safin ya hizo agua en los puentes de mando: el saque y el cerebro. Hizo una doble falta crucial en el juego número 13 del quinto set, que Robredo negoció con globos y "passings" de la firma sobre las subidas alocadas de Safin. De vuelta, Tommy sacó y cerró el partido sin mucho problema, aunque la cinta le ayudó en una volea decisiva. Lo merecía. En la primera bola de partido cayó Safin, tras embarcar una derecha en el pasillo de dobles: su error no forzado número 73. Mañana, Davydenko espera a Robredo, que le ganó en Sevilla, en el año 2000. Cinco años después, están en otro mundo.
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T. Robredo:
Estuvo todo muy cerrado hasta el final. Era pura incertidumbre, dependía de detalles. Estoy orgulloso de ganar a un jugador tan bueno como Marat. Ahora toca Davydenko que está cada vez mejor y me va a plantear problemas".