Ferrero se destapa y ya apunta a Marat Safin
El tapado de la Armada no sufrió ante Jan Hernych


Mientras el volcán Nadal expulsa ríos de lava que hoy amenazan con engullir a Richard Gasquet y a toda la pista central de Roland Garros, Juan Carlos Ferrero es el navío de la Armada que navega tapado. El, que acostumbraba a llegar a París con el ruido de un conquistador, es ahora un corsario que se agazapa con las luces apagadas, bajo el radar: "Estoy cada vez mejor", ha repetido desde Mónaco a Roma, pasando por Barcelona.
De rebote para Ferrero, la explosión de Nadal tiene algo que ver con su calma. Le ha venido bien: Juan Carlos sale tranquilo, asesta el golpe y se repliega hasta la siguiente ocasión, a ver qué pasa con esos "extraterrestres" (las comillas son del mismo Ferrero) que hay por aquí. Pero Ferrero ya no va a poder taparse mucho más.
En octavos, el primer "extraterrestre" en la estela de Juan Carlos va a ser ese locuelo acorazado ruso de gran tonelaje, Marat Safin. Antes de ponerse al alcance de la artillería de Safin, Ferrero apresó y sumergió ayer a Hernych, uno más de la cuadrilla de checos que florecen cada primavera en Roland Garros. Ante Hernych, Ferrero sólo necesitó tres sets sin una sola fisura, con buen ritmo, buen servicio, buena derecha y buen revés: esa sensación de solidez que le une a Roland Garros como el lazo al satén.
Noticias relacionadas
Orgullo. Si esto es Roland Garros, Ferrero no baja de candidato a semifinales. A Safin le domina 5-4 en el "cara a cara" y acaba de ganarle en en el Masters Series de Hamburgo. "Puedo ganar este torneo, ¿por qué no?", decía ayer el mismo Safin en L?Equipe. La interrogación que Marat se hacía a sí mismo puede responderse con la palabra "Ferrero". El orgullo masculino de la flota rusa de tenis acarrea muchas papeletas para reventar como el Kursk e irse al fondo del Sena, si Ferrero mantiene la severidad y la consistencia que en tenis son la traducción de la fe, la esperanza y la caridad. La caridad que la tierra de París no tiene con los hijos de los EE UU: Andy Roddick se despidió tras una batalla de 3 horas y 24 minutos ante Acasuso.
A la estela de Ferrero, otras unidades de la Armada navegan fuera de los radares. Aunque eso también se les termina a Robredo y David Sánchez: ayer abatieron a Norman y Johansson, pero se enfrentan en la siguiente ronda: sólo uno irá a octavos. Hoy, Francia mira de reojo el brillo cobre, ocre que despide la epidermis de Nadal. Francia presiona a Gasquet. Y si alguien habita como Dios en esos campos de presión, es Nadal. Justo: "El Extraterrestre".