Marion Jones vuelve a vencer y sonríe de nuevo
Ganó con mala marca tras 11 meses de derrotas

Once meses de derrotas y algunos más de acusaciones de dopaje habían transformado a la estadounidense Marion Jones de reina en villana, de emperatriz de los 100 metros en apestada. Hace unos pocos días salió vapuleada en 400 metros en su debut de la temporada; ayer, sin embargo, volvió a sonreír, porque venció en el hectómetro de la Martinica. Por fin. Sonrisa angelical, como la de su mejor época, que ya parece hundido en el abismo del tiempo, pero sonrisa al fin y al cabo. Y sonrisa, quizá, con poco fundamento, porque Marion venció con un crono de 11.28, absolutamente modesto. Baste decir que el año pasado hubo medio centenar de atletas en el mundo que corrieron en ese tiempo o en mucho menos. Pero Marion espera que este pequeño paso sea una zancada de gigante hacia su recuperación, en la que pocos confían.
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La alegría no pudo ser completa, porque su compañero sentimental y padre de su hijo, el plusmarquista del mundo Tim Montgomery, lo hizo fatal y cayó derrotado en la misma reunión, al terminar cuarto con 10.19, registro de pequeña calidad. Y para más inri venció su encarnizado rival Mo Greene (10.03), el hombre al que Tim arrebató el récord. Segundo fue el francés Pognon (10.09) y tercero el estadounidense Phillips (10.14), oro olímpico en longitud.
Pero el objetivo de Montgomery, este año, no son los Mundiales de Helsinki, sino salir indemne del juicio al que va a ser sometido en junio por dopaje y en el que parece haber sido declarado culpable por anticipado. Marion, su compañera, rodeada de sospechas, está siendo investigada, pero no se le acusa de nada... por ahora. Su sonrisa, quizá, no dure mucho.
