Rafa Nadal fue un obús en su debut barcelonés
Ganó en sólo una hora. Hoy tiene un duelo morboso: Hrbaty


Aunque no es un Masters Series, el Open Seat Godó no es tan fácil como parece. Al menos para algunos. El mismo día en que caían, a la primera, el campeón en título (Tommy Robredo) y el del último Open de Australia (Marat Safin), Rafa Nadal debutó como una apisonadora. En apenas una hora de juego borró de la pista central al luxemburgués Gilles Muller, número 61 del ranking mundial, por 6/0 y 6/2. El primer set fue asombroso: duró ¡17 minutos! Muller sólo pudo ganarle cinco puntos, y uno de ellos merced a una doble falta del mallorquín.
En el segundo set, el mallorquín se relajó un poco y cedió dos juegos en 37 minutos, aunque rompió el servicio de su oponente ya en el primer juego -volvería a hacerlo en el quinto- y esto provocó que el luxemburgués ya no opusiese casi resistencia. Además, su saque (33 de 45 puntos ganados en su servicio) acabó con la moral de su rival, que sólo logró 17 de 41. Tras su victoria, Nadal reconoció que "no jugué un gran partido. Lo que pasa es que él falló mucho y todo me fue de cara".
"Estoy seguro", añadió, "de que en este torneo sigue habiendo mucha gente que me hará sufrir, e incluso puede eliminarme, en próximas rondas si no juego a un gran nivel".
Atracción.
La presencia de Nadal en cualquier rincón del Real Club de Tenis Barcelona es motivo de gran expectación, aunque sorprende a todo el mundo por su naturalidad cuando es agobiado por sus admiradores. Reconoce que "para mí es muy agradable que ahora un montón de gente me haga caso, y no tengo más que agradecimiento para todo el mundo. La verdad es que lo aguanto con sumo placer".
Cuando se le comentó si su rápida ascensión en el ranking mundial y su extraordinario momento de juego ha llevado a que sus rivales le tengan miedo, Nadal indicó que "no creo que sea miedo, pero sí noto algo más de respeto. No pienso que entre Muller y yo hubiese actualmente tanta diferencia pero quizás el jugó un poco atenazado por este respeto".
Hoy se enfrenta en octavos de final al eslovaco Dominik Hrbaty, curiosamente el jugador al que debería haberse enfrentado en la última eliminatoria de Copa Davis y que finalmente se midió a Fernando Verdasco.
Nadal reveló que "nunca le he ganado y espero que esta vez pueda hacerlo. La verdad es que no existe una gran diferencia entre ambos y pienso que si controlo su saque y no le dejo subir a la red, habré ganado mucho."
Será su primer duelo en tierra batida. En los tres enfrentamientos anteriores, Hrbaty le venció primero en el Open de Lyo, sobre moqueta, y dos veces en superficie dura, ambas en el Torneo de Auckland, Nueva Zelanda: en el 2004, en la final y este año, en primera ronda.
Nadal no quiere avanzar acontecimientos porque "no será tan fácil pasar a la siguiente ronda y allí estarán ya Guillermo Coria y los demás argentinos, que para mí son los mejores del mundo en tierra batida".
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