Nadal, príncipe heredero de la Armada en Mónaco
Federer le ve favorito en la final de hoy ante Coria


Lo dijo Roger Federer, tras inclinarse ante Gasquet, en cuartos: "Nadal debe ganar a Gasquet porque es como si estuviera más maduro. ¿Ha jugado Gasquet una final de la Davis ante 27.000 espectadores? No, claro. Por su competitividad, Nadal da la sensación de llevar mucho midiéndose con los mejores. Por eso y por potencial, mi favorito es Nadal. El que quiera ganar este torneo, tendrá que trabajar muy duro para ganar a Rafa".
Buena mano, Herr Federer. El tenis fácil de Gasquet, que superó las cinco horas en pista entre viernes (Federer) y sábado (Nadal), sucumbió ante la pasión de Nadal, que había tenido un suave cuarto de final ante el Gato Gaudio, más lacio que nunca.
Ferrero. Tras tres intensos sets (6-7, 6-4, 6-3) y 164 minutos que incluyeron 70 errores no forzados de Gasquet por 34 de Nadal, el fuego liftado de Rafa arderá en su segunda final consecutiva de Masters Series: de paso, cargó de razones a Federer. Gasquet tiene un revés a una mano como el de Sampras, pero forzó la posición demasiadas veces para atacar el revés de Nadal. Eso le costó errores vitales en la batalla de desgaste.
Antes del duelo crepuscular entre los niños, Ferrero había capitulado ante el nuevo Coria que Josep Perlas y Javier Capitán van esculpiendo en Barcelona.
Coria liquidó el primer set en un suspiro (6-2)... y se esfumó, quizá espantado ante tanta facilidad. Suficiente para reanimar a Ferrero, que demarró hasta el 4-0 en la segunda manga. Entre bolas a las líneas, decisiones dudosas y carreras de Coria, Ferrero fue perdiendo el tacto. Coria reptó hasta el 4-4 y Ferrero se derrumbó: 7-5, Coria, final.
Final: hoy. Nadal. Coria ganó a Nadal aquí mismo, en 2003, la única vez que han jugado. Obviamente, se trataba de otro Nadal y otro Coria. Son hoy otros seres, reencarnados y rearmados a base de músculos y planes leoninos. Coria tiene ocho títulos ATP; Nadal, tres. Coria no se fía de eso. Se acuerda más de lo que dice Herr Federer.
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Guillermo Coria ha experimentado una sustancial transformación física desde que pasó a entrenarse en Barcelona, en diciembre de 2004, a las órdenes de Josep Perlas y del trainer Javier Capitán. Con un rudo trabajo de gimnasio, recetado para blindarle ante eventuales lesiones de hombro, Coria ha ganado tres kilos de músculo en sus tres meses en Barcelona. "Estoy más fuerte, aunque más pesado para las carreras más rápidas", dijo Coria en Montecarlo. Capitán ha elaborado una dieta especial para Coria en la que le ha vetado el azúcar, el chocolate y las bebidas carbónicas como Coca Cola.