Golf | Masters de Augusta

La lluvia retrasó casi seis horas el inicio del Masters

Al cierre, los españoles empezaban su vuelta

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La lluvia frustró, como en 2003, el arranque del Masters de Augusta. Es la cuarta semana consecutiva en la que los profesionales que juegan en Estados Unidos no pueden jugar sin la presencia de una lluvia y unos rayos que son la perdición del golfista. Aparato eléctrico y un hierro seis (por ejemplo) no son compañeros de viaje).

Así pues, la jornada inaugural de este Masters llamado de la Resurrección de Woods empezó con cinco horas y media de retraso, lo que hacía completamente imposible que se pudiera completar antes de la puesta de sol. Ni comprimiendo las salidas de los jugadores por dos tees (1 y 10), algo insólito en Augusta, se ganó suficiente terreno al día oscuro de Georgia.

Se pudo empezar antes, pero los rectores del Augusta National no quisieron que sus huéspedes se encontraran un barrizal allí donde las azaleas y el verde magia reinan. Las calefacciones de los greenes de los hoyos 12 y 13, dos del Amen Corner, funcionaron a destajo para ver pasar a los profesionales. Los que primero desfilaron se encontraron con las calles lentas, los greenes rápidos y la misma dificultad de siempre.

Un ex número uno mundial pareció redescubrir su mejor feeling: David Duval. Una lesión le dejó dos años huérfano de gloria, al borde de la retirada. Pero ahora lucha por volver a la elite.

Pero como que es tan complicado aventurar buenas o malas rachas cuando han transcurrido los primeros hoyos de una serie de 72 dramas, no le daremos la importancia suficiente al bogey inicial de Jiménez en el hoyo 10. Complicado arranque el del Amen Corner para los desafortunados.

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Queda mucho.

Pares, algún bogey... así empezaban su andadura los españoles en el Masters. A Jiménez se le escapó un putt franco de subida en el 12, su tercer hoyo. García y Olazábal lindaban el par, al igual que Tiger Woods, otro que golpeó para birdie en el 12 para marrar. Queda tanto por decidir... Sólo el sol debe permitir que Augusta dicte sentencia.

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