Richardson aproxima al Portland al título de Liga

Lo había soñado, que en su adiós al Palau volvería a ganar al Barcelona. ¿Premonición? No, cosa de genio, porque Jackson Richardson, que este año cumplirá 36 primaveras, volvió a deleitar a los aficionados con otra clase magistral para cumplir lo anunciado.
Richardson atacó y defendió, y en las dos partes de la pista mostró su infinito talento. Cuando el Barcelona tomaba ventaja en el inicio, Zupo Equisoian decidió avanzar al francés. Dice el prestidigitador que ya está para sopitas, que le pesa el tiempo. Añoranza de veterano. Sus cambios de ritmo, su movilidad, su presión sobre la primera línea azulgrana, acabó por derribar lo que era una fortaleza inexpugnable: más de un año sin perder el Barça en casa. Ayer cayó con estrépito, moribundo en la recta final.
Para relevar a Richardson está Balic. Un lujo del Portland, el MVP de los dos últimos acontecimientos mundiales. Balic se sumó al concierto, y llevó al pivote Lubej a cotas increíbles.
Al lado de ellos, sin hacer ruido, un asesino silencioso, el extremo Rocas, el único que le tiene cogida la medida a Barrufet, el portero que mantuvo al Barça más de 50 minutos. Rocas, desde sus años en Valladolid, es el único capaz de arruinar las mejores noches del meta azulgrana.
Esos son los detalles que decidieron el partido. En lo otro, en el desarrollo cronológico, el Barcelona apeló a la velocidad, al contragolpe, a no dejarle respirar al Portland, a dinamitar su balance defensivo. Fue su mejor arma, lo que unido a las superioridades de la primera mitad le permitió pensar en el triunfo, aunque al descanso todo estaba por decidir.
Ante un Portland duro como el cemento y con tanto talento, la maquinaria azulgrana acabó destrozada, superada cuando la presión era máxima. Ahora el cuadro navarro acaricia su segunda Liga. La primera la ganó con su primer triunfo en el Palau; ayer venció por segunda vez en 17 años. Quedan partidos, pero todo parece indicar que ha dado un golpe de mano definitivo para conseguir el título.
Rocas "Esto aún no es definitivo"
Esta victoria es muy importante para ganar el título, aunque no definitiva. La ventaja es que nos quedan siete partidos, y al menos podemos permitirnos una licencia en alguna de las pistas que nos quedan por visitar. Ganamos porque supimos imponer nuestra defensa y en la segunda mitad hemos maniatado al Barcelona, al que no le permitimos jugar cómodo. Por nuestra parte, en ataque tuvimos claridad y jugamos con mucha velocidad sin pérdidas de balón innecesarias".
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Nagy "Nos dejaron sin ideas"
Ha sido un gran golpe moral porque pensábamos vencer en este partido. Ahora la Liga está muy complicada, aunque vamos a luchar hasta que sea imposible llevarnos el título. El Portland es un gran equipo, y su defensa fue muy buena hasta el punto de que nos dejó sin ideas y eso supuso un golpe definitivo porque no pudimos hacer nuestro juego. Espero que esto no nos pase factura ante el Celje en la Champions League el fin de semana, y que el golpe en la cadera se quede en nada".
