Nueva York echa el resto con la Super Bowl 2010
Prepara un estadio de 1.500 millones de dólares


Era un sueño con visos de delirium tremens. Las cosas que le pasan en Gotham a Batman y al Joker. Pero como Nueva York es lo más parecido que pueda imaginarse a la Gotham de Batman, el delirio va a acercándose a la realidad.
La Super Bowl 2010, la gran final del fútbol americano, ya se ha concedido a la ciudad de Nueva York. Haya o no haya Juegos en 2012, ese estadio casi de comic que se ha diseñado (al aire libre) junto al estuario del Hudson, en West Manhattan, cerca del Javits Center, será una realidad... gracias a los NY Jets.
Los Jets han visto la luz de la oportunidad subvencionada para irse de las ciénagas de Meadowlands, en New Jersey. Y van a pagar un tercio de la construcción del gran Titanic del Hudson: 500 millones de dólares. El resto, hasta 1.500, es de la megalópolis.
Es la ciudad posmoderna del alcalde Bloomberg, que prohibe fumar en los despachos y que criminaliza a los trogloditas que conservan ceniceros en salas de juntas. Y, con esa catedral de ocio de West Manhattan ya en planos y presupuestos, se irán en julio a Singapur el alcalde Michael Bloomberg (ex patrón de la ex periodista Letizia Ortiz) y el consejero delegado de la candidatura NYC 2012, Dan Doctoroff.
El venerable Madison, el orgulloso Yankee Stadium, los recintos medios como el Shea Stadium (béisbol, Mets), el National Tennis Center de Flushing Meadows o las arenas de New Jersey palidecen ante el paquidermo del Hudson: una fantasía digna de Flash Gordon. Pero incluso con él, NY lo tiene mal para 2012.
Los tabloides neoyorquinos pueden ser muy feroces. Ya se estima el total de inversiones en 12.000 millones de dólares, de los que el erario público cubriría menos de la mitad. Si acaso, 5.000 milloncejos. Eso afila los colmillos de los Post, Daily News y demás ciudadanos que recuerdan los problemas de financiación de Los Angeles y Atlanta. Y de los métodos de seguridad, aún no se ha dicho casi nada...
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Segunda votación. Por esa cercanía de Los Angeles y Atlanta, por la sistemática de bloques votantes, por proyecto, por el asunto de la seguridad y el crítico y mítico halo de la ciudad, Nueva York quizá no supere la segunda votación en Singapur.
Pero precisamente por eso, y después de que los Juegos de 2012 (inexorablemente) se fueran a una ciudad europea, la megalópolis que al mundo atrae como gran y apetitosa Manzana sí llegaría en la mejor colocación a 2016. Habría cambio de continente, habría otra oportunidad y ahí navegaría a toda máquina el flamante transatlántico de West Manhattan. Otra cosa será que se pueda fumar dentro de ese Titanic. Me temo que no.