Bobby Fischer pudo irse a su nuevo país: Islandia
El ex campeón llamó "criminal de guerra" a Bush.


El 17 de octubre de 1933, Albert Einstein llegaba a su exilio de Princeton, en los Estados Unidos de América y del presidente Franklin Delano Roosevelt. En Alemania, los nazis ya habían confiscado las propiedades de Einstein, cuyo cerebro se considera el más prodigioso en la historia de la Humanidad.
El 23 de marzo de 2005, Robert James Fischer, nacido en Chicago (Illinois) hace 62 años, de madre judía, Regina Wender, abandonó Japón rumbo a su nuevo país: Islandia. Fischer, el campeón mundial de ajedrez que no perdió el título sobre un tablero, recibió el pasaporte islandés en consideración al memorable Match del Siglo: en 1975, en Reykjavik, Fischer humilló al ajedrez soviético cuando destronó al campeón Boris Spassky.
Bobby Fischer tiene un cociente intelectual de 181 puntos: cercano al de Einstein. Estaba detenido cerca de Tokio desde el pasado agosto, por "caducidad" de su pasaporte estadounidense. Calificó su detención como "secuestro" por el primer ministro japonés, Junichiro Koizumi, y el presidente de EE UU, George W. Bush: "Son criminales de guerra que deberían ser ahorcados", dijo ayer Fischer.
Portavoces diplomáticos de EE UU, ya ex país de Fischer, reclamaron su extradición hasta el último momento, aduciendo que "las cuentas del señor Fischer con la Justicia estadounidense son muy importantes". Vienen desde la revancha con Spassky de 1992, en el balneario serbio de Sveti Stefan. Allí, Fischer cobró 3,5 millones de dólares y violó el embargo contra Serbia. América le puso en busca y captura. En una existencia errante, Fischer llegó a justificar el atentado del 11-9-2001 contra las Torres Gemelas de Nueva York.
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Anuncia que no jugará más
Antes de abandonar Japón, Bobby Fischer anunció a través de su abogado, Richard J. Vattuone, que no volverá a jugar al ajedrez en competición. Puede dudarse: Fischer viaja siempre con un tablero en el bolsillo y se ha mostrado invencible en ciertas partidas selectas, vía Internet. Al dejar el aeropuerto de Narita con su novia japonesa Watai, Fischer hizo ademán de orinar en la pared e insistió en que el primer ministro japonés, Koizumi, es "un gangster que sólo habla a las órdenes de Bush". Fischer relaciona su detención incluso con el récord conseguido el pasado verano en EE UU por el beisbolista japonés Ichiro Suzuki.