Knaven saca provecho del respiro de Freire

Después de tres triunfos consecutivos, Óscar Freire se tomó un respiró. Él y sus compañeros del Rabobank. El tricampeón mundial ya avisó el día anterior que "lo ideal es que haya una escapada de gente sin peligro en la general". "La meta de Saltara es buena para mí, porque está en un fuerte repecho, pero desde que cogí el liderato mi equipo está trabajando mucho. Hay demasiados corredores a muy pocos segundos en la general y, para no correr riesgos, lo mejor es que se produzca una fuga".
El deseo del Rabobank (a Freire quizás no le habría importado intentar sumar el cuarto triunfo) se materializó a los 25 km de etapa, momento en el que se formó un grupo de cinco corredores con los italianos Peron y Pinotti, el checo Padrnos, el francés Le Mevel y el holandés Knaven, que en 3 km ya habían tomado un minuto sobre el pelotón.
La carrera se disputó en un circuito de 14,2 km al que se dieron doce vueltas. Al quinto paso por meta los fugados tenían ya cuatro minutos. A partir de ahí el Fassa Bortolo decidió tomar el mando del paquete buscando un sprint masivo para Petacchi, pero no lo hizo con mucha convicción y los cinco escapados afrontaron la última vuelta con minuto y medio.
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Tras un ataque de Pinotti, que rompió la armonía del quinteto, el holandés Servais Knaven, del Quick Step, ganador de la París-Roubaix 2001, lanzó un fuerte demarraje en un repecho y sus compañeros de viaje no le vieron más. Freire ni siquiera disputó el sprint del pelotón.
La etapa de hoy sólo tiene dos puertos de tercera, pero, como la mayoría de esta Tirreno-Adriático, posee continuos repechos donde se pueden plantear emboscadas. Una fuga como la de ayer sería lo mejor para el Rabobank, con ella se evitarían cortes peligrosos, además de cerrar la posibilidad de que los rivales de Freire sumen bonificaciones.
