Francia amenaza al Grand Slam en Landsdowne Road
Irlanda debe ganar si quiere jugárselo todo ante Gales.

El 28 de noviembre del pasado año el parisino Stade de France quedó devastado por el paso de Nueva Zelanda. El tanteador señalaba un desolador 6-45 para los All Blacks. Bernard Laporte había renovado su contrato con la Federación gala con el propósito de llevar al quince del gallo a la final del Mundial 2007, que se jugará en tierras francesas. Pero todo el trabajo realizado durante los once exitosos meses que siguieron al Mundial (diez triunfos y una derrota) quedó hecho añicos ese día.
Laporte ha apostado por anglosajonizar el rugby francés sumando riñones y restando Chanel Nº5 para ganar competitividad. Presencia física para apuntalar el flair de su rugby de champagne. Sin embargo, aquella tarde Nueva Zelanda arrasó a su equipo. Sembró dudas en la grada y desconfianza en el vestuario galo. Desde entonces, el trabajo de Laporte se asemeja a una terapia que busca devolver la autoestima a sus hombres.
Tras arrancar el Seis Naciones con un raquítico triunfo ante Escocia, Laporte inyectó una sobredosis de confianza a los suyos ganando en Twickenham, La Catedral. Para ello hipotecó el juego a la mano, seña de identidad gala, lo que le granjeó la ira de sus compatriotas. Ganar sí, pero no a cualquier precio. Ante Gales jugó un primer periodo imperial y media hora infernal. Va in crescendo. Por eso hoy, Irlanda teme encontrarse a una Francia rehabilitada en su ego.
Liderados por el centenario Pelous, los galos mantienen los problemas en el nudo gordiano de su dibujo (el octavo, medio melé y apertura). Esta tarde saltarán al vetusto Landsdowne Road, la guarida más inhóspita de Europa, Marconnet, Yacvili y Delaigue.
Irlanda tratará de acentuar las dudas galas en la creación. Stringer, su mariscal de campo, presionará a los rivales echándole a su delantera encima. Cuenta con las buenas piernas de su primera línea (Foley, Byrne...), las buenas manos de sus tres cuartos (O'Driscoll, Maggs, Hickie y Dempsey), los buenos riñones de sus segundas (O'Connell y O'Kelly) y las buenas patadas de Geordan Murphy, su zaguero. Francia es la penúltima estación en el camino al Grand Slam. Lo ganaron en 1948 y buscan repetir. Si ganan, les esperará la inmaculada Gales en Cardiff. Quien gane, se queda con todo (a grandes, chicas, pares y juego). Un órdago al Seis Naciones.
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Inglaterra debe estrenarse en este seis Naciones. Pocos podían sospechar que los hombres de Andy Robinson iban a alcanzar el ecuador de la competición sin ninguna victoria en su casillero. Se miden a Italia, el otro equipo amenazado por la cuchara de madera. Mañana domingo Escocia se mide a Gales en Murrayfield. Los dragones son favoritos para sumar su cuarta victoria y presentarse el próximo sábado en el Millenium como serios candidatos al Grand Slam y la Triple Corona. Los otros, Irlanda, su rival ese día.