"Todo lo que soy se lo debo a mi estatura"
Mide 1,88 y podría trabajar de modelo, pero es triplista y abogada. Fue bronce en el Europeo culminando una carrera que comenzó en el baloncesto y ha acabado en el atletismo.

Esto parece un tópico, pero su bronce sabe a oro, porque lo ha acompañado por tres récords de España, porque es el primero que un atleta nacional consigue en triple en unos Europeos en sala, porque batió a saltadoras muy importantes...
A mí, desde luego, me sabe así. Además, es una medalla muy bonita, atípica, porque no es redonda, y me la dieron con mi nombre y con la marca que he hecho grabados. Un detalle.
Es la primera medalla que logra en la alta competición. Cuéntenos qué hay detrás.
Miles de horas de trabajo, miles de abdominales, de hacer ejercicios con 200 kilos en pesas, de mucho sacrificio.
Pero usted es una propagandista del atletismo, porque ese trabajo físico impresionante, esos 200 kilos de pesas no han podido con su femineidad.
De hecho he adelgazado. Ahora peso 68 kilos, cuando habitualmente estoy en 70 o 71.
¿Ha desfilado alguna vez en una pasarela?
No, pero si he posado para reportajes fotográficos.
Mide usted 1,88 metros. Una estatura bastante respetable.
Soy consciente de que lo que soy en el deporte se lo debo a mi estatura, pero hay saltadoras que tienen mejor marca que yo y no son tan altas.
Su trayectoria deportiva es curiosa, porque es usted la única mujer española en la historia que ha sido olímpica en baloncesto (Barcelona 1992) y en atletismo (Sydney 2000 y Atenas 2004). En Barcelona fue quinta en básket. ¿Por qué lo dejó?
Tenía entonces 18 años y pensé que se había terminado una etapa, así que decidí cambiar, porque el atletismo también me gustaba mucho. Renuncié a varios contratos y a la oferta de una Universidad americana para seguir en el baloncesto. De la mano de Bernardino Lombao, preparador físico de la Selección de básket, me orienté al atletismo.
Lombao, que luego ha sido también preparador físico de José María Aznar cuando fue presidente del Gobierno, decía de usted que podría ser buena en cualquier prueba.
Sí, eso decía Lombi. Me ayudó a ponerme en contacto con la Federación Española de Atletismo, y ahí comenzó todo. Primero el salto de altura, donde llegué al récord de España, luego la longitud y posteriormente el triple.
Y aquí, por fin, una gran medalla. Y en Madrid.
Sí. Ha sido una experiencia magnífica.
El público estuvo entregado durante todo el Campeonato. Había una especie de comunicación constante. Un momento mágico. ¿Lo sentía usted desde la pista?
Sí. Sentía que la gente me animaba. Me decían "¡venga Carlota, que en el próximo salto lo vas a hacer mejor!", como si me conocieran de toda la vida. Fue maravilloso. Yo necesito el calor del público para rendir bien. Y de verdad que lo sentí.
¿Y no se ha arrepentido nunca de haber abandonado el baloncesto?
Ahora desde luego que no, pero reconozco que fue una decisión arriesgada en su momento. Quizá ahora no lo habría hecho, no lo sé.
Y es usted abogada.
Sí. Hago prácticas en el mismo bufete en el que trabaja Javier Arques (ex plusmarquista español de 60 y 100 metros) y he hecho cursos de Derecho Deportivo. Pero no es fácil estudiar y entrenarse, porque el atletismo te ocupa todo el tiempo, y hay viajes. Es duro. No todo el mundo puede hacerlo.
Y además forma parte de la Junta Directiva de la Federación Española.
Estoy contenta. Es muy interesante. José María Odriozola, el presidente, nos propuso a tres atletas formar parte de su Directiva, y aceptamos. Somos Ruth Beitia, Mar Sánchez y yo. Las tres hemos estado en los Campeonatos Europeos de Madrid de este fin de semana. Creo que podemos aportar un punto de vista diferente.
Tiene usted 31 años. ¿Hasta cuándo calcula que puede seguir compitiendo?
Yo quiero llegar a los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. Además, durante el Europeo he hecho un pacto con Marta Mendía, cuarta en altura. ¿Llegamos hasta Pekín? Llegamos. La verdad es que hay que ver lo que pasa año a año. De todas formas, no conviene decir la edad que tengo. ¡No me van a ofrecer nada los patrocinadores, porque van a pensar que ya estoy acabada!
("Yo quiero ser abuelo, pero estoy dispuesto a esperar para que Carlota llegue a los Juegos de Pekín", tercia el padre de la atleta, presente en la entrevista, y que respira orgullo paterno por los cuatro costados. Carlota está casada con el ex baloncestista Jerónimo Bucero).
Hablando de patrocinadores. ¿Qué tal le va a usted?
Tengo la ayuda del ADO, que fueron 18.000 euros en 2004. Los atletas, además, tenemos otros ingresos, de los mítines, de los clubes... Por ejemplo, el mío, el Valencia Terra i Mar, nos ha hecho un contrato laboral, con alta en la seguridad social.
¿Cómo festejó la medalla?
Me fui a cenar con mis padres y a una fiesta de los atletas de todos los equipos. Luego, en casa, estuve un rato mirando información de los Europeos en internet. Me acosté muy tarde, a eso de las cinco de la mañana.
Noticias relacionadas
De qué se acordó tras la medalla europea de bronce.
Recuerdo que en los Juegos de Atenas me eliminaron en la calificación y que no podía dormir y me puse a caminar por la Villa Olímpica. Eran las cuatro de la mañana y apareció por allí Manuel Martínez. Estuvimos paseando y charlando mucho rato. Yo casi lloraba. "¿Qué tengo que hacer, Manolo, porque yo ya no puedo entrenarme más? ¿Es que no valgo para esto?", le pregunté. "Seguir entrenando y esperar. Yo también he esperado muchos años hasta llegar a ser el lanzador que soy y también me han eliminado muchas veces", me respondió. Manolo tenía toda la razón y ha merecido la pena esperar.
