Con el oro de Joan Lino en longitud llegó la apoteosis

Joan Lino no sólo consiguió ayer el oro, sino la mejor marca mundial del año y su mejor registro personal de siempre. Y se mostraba alegremente desafiante. "Ahora a preparar bien los Mundiales al aire libre de Helsinki, para quitarle alguna medalla a los norteamericanos", comentaba con la sonrisa radiante que le caracteriza.
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Rechazó ser el sucesor de su ex compatriota Iván Pedroso: "Todavía me falta mucho, en títulos y en marcas, para poder compararme con él" y se mostró muy satisfecho por la presencia en la grada de su hija de tres años, que vino con sus abuelos desde Guadajara, y de su madre, que llegó desde Cuba y a quien dio el primer abrazo después de ganar el oro. El segundo fue para Selene y el tercero para Juan Carlos Álvarez, su entrenador.
Lino nació en La Habana hace 27 años, vino a España en una concentración del equipo cubano y se casó con una chica de Guadalajara, con la que tiene una hija de tres años. Posteriormente se separó de su esposa. Durante mucho tiempo vivió en un piso con cinco compañeros y trabajaba como monitor deportivo en Guadalajara. Se desplazaba a Madrid todos los días en tren de cercanías. Ahora vive más desahogadamente, pero sigue sin tener patrocinador. "Las marcas comerciales dicen que no soy popular", explica.
