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De la Ossa duerme en una cámara hipobárica

Simula la atmósfera que tendría a casi 3.000 metros de altitud

<b>EN LA BURBUJA. </b>Juan Carlos de la Ossa, tumbado en la cámara hipobárica montada en su habitación de la Residencia Blume de Madrid.
Ángel Cruz
Redacción de AS
Actualizado a

La habitación 239 de la Residencia Blume de Madrid no es una habitación normal, porque incrustada en sus 20 metros cuadrados hay una tienda de campaña. Y esa tienda de campaña tampoco resulta normal, porque es transparente, se cierra herméticamente durante la noche, está situada encima de la cama y su atmósfera la alimenta un generador, algo ruidoso, situado bajo el lavabo, que le proporciona aire enrarecido.

Y ahí duerme diez horas diarias Juan Carlos de la Ossa, subcampeón de Europa de cross, que el domingo próximo, en Toro (Zamora), pretende revalidar su título nacional de campo a través.

Ese aire empobrecido simula las condiciones en que se duerme en altitud y posibilita enriquecer la sangre, aumentar el porcentaje de glóbulos rojos y elevar de forma natural y legal el nivel de hematocrito. Y luego entrenar más fuerte y rendir mejor en la competición. "Esta es la única forma de acercarse a los africanos, que han nacido, viven y se entrenan en altitud. Y no digo que con estos métodos se les pueda ganar, pero al menos estaré más cerca". Este mismo sistema lo utiliza Lance Armstrong, la plusmarquista de maratón, Paula Radcliffe, y nadadoras españolas como Erika Villaecija.

De la Ossa ha pagado de su bolsillo los 6.000 euros que cuesta el artilugio. "Al principio te encuentras algo raro e incluso te desvelas por la noche, pero poco a poco te acostumbras y duermes con toda normalidad", cuenta el atleta de Tarancón.

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Pretendo que mis atletas, que tienen una gran calidad natural, puedan beneficiarse también de los últimos logros tecnológicos, totalmente permitidos. Este es el caso de Juan Carlos de la Ossa y de la cámara hipobárica. Dormir en ella le permite mejorar la serie roja: hematocrito, hematíes, hemoglomina... Ya que no podemos entrenarnos siempre en altitud, como los africanos, al menos intentamos dormir como ellos, en altitud simulada, para acercarnos competitivamente los más posible. Juan Carlos está durmiendo ahora en el equivalente a 2.300 metros, e iremos subiendo hasta los 2.800 ó 3.000 antes de los Mundiales. Lo ideal es a competir inmediatamente después de abandonar la cámara o dejar pasar una semana. Los periodos intermedios no son aconsejables".

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