Estévez fue el gran héroe a pesar de correr con fiebre
Reyes renunció al 1.500 y ganó los 3.000 con brillantez

Los 5.200 espectadores que acudieron ayer al nuevo Palacio de Deportes de Madrid encumbraron a Reyes Estévez como rey momentáneo de los Campeonatos de España, a espera de lo que suceda esta mañana. Y es curioso que el catalán afincado en Soria, que dio una vuelta a la pista en loor de multitudes, sea el rey con una marca anodina en los 3.000 metros. Lo que sucede es que el público sabe apreciar lo bueno y olvidarse del crono cuando hay que olvidarse. Estévez, al que la gente tiene un cariño especial, renunció al kilómetro y medio para correr en 3.000, compitió con algunas décimas de fiebre (37,5 grados inmediatamente antes de salir a la pista) y así y todo venció con comodidad. Fue el momento culminante de unos Campeonatos que volvían a Madrid después de 19 años de ausencia y que estrenaron en toda regla el Palacio.
Esa carrera de 3.000 puso al público en pie. Empezó lenta y, por eso mismo, acabó emocionante. Al principio la cosa fue a ritmo de tortuga, hasta que pasados los 1.200 metros Roberto García puso en fila al personal y rompió la resistencia de muchos, aunque su ataque prolongado tampoco era demoledor. Sorprendió la escasa batalla que presentó Antonio Jiménez Pentinel, hundido en puestos de retaguardia en una carrera que, en principio, le iba a las mil maravillas. A falta de 170 metros para el final el único que aguantaba a García era Estévez, que pareció, de repente, montarse en un cohete: salió propulsado hacia delante de forma impresionante, provocando un "¡oh!" de admiración del público. Luego echó el freno y entró andando.
El uñero de Manolo.
Otros atletas emocionaron menos. Manolo Martínez, por ejemplo, al que un uñero le impedía utilizar el "motor inferior", como él definió a las piernas. Le dolía mucho al impulsar y, además, las molestias le impidieron dormir la noche anterior. Pero se apuntó su título número 13. En 60 metros venció Venancio José, saliendo bastante mal y sin dar buena impresión.
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El primer título en este nuevo Palacio no lo consiguió Carlota Castrejana, como era de esperar, sino Martina de la Puente, porque las chicas de peso fueron más rápidas que las del triple al competir. Martina lidera una especialidad aletargada y Carlota jalonó su concurso de nulos.
Las pertiguistas establecieron un buen duelo, en el que venció Naroa Agirre, con caída peligrosa de Dana Cervantes, que se hizo daño en la espalda, y el título de pentatlón fue para María Peinado, que canta tan bien que la rechazaron en Operación Triunfo. Es broma.
