De jugadora de voleibol a monja de clausura
Llevaba unos meses compaginando el voleibol y su anhelo religioso. Al final, Michela Amadori cuelga las "botas" y entra, con 26 años, en un convento de clausura.
Michela Amadori, jugadora italiana de voleibol que durante su carrera deportiva ha sido internacional júnior, ha decidido abandonar este deporte para convertirse en monja de clausura.
Sor Michela, como ya ha sido denominada en el convento romano de clausura las Carmelitas, donde ha ingresado como novicia, tiene tras de sí una prometedora carrera como jugadora de voleibol, que la llevó a ser subcampeona del mundo júnior en Polonia en 1997, torneo ganado por Rusia.
Pero en 1998, al trasladarse a Roma para jugar en el club Centrale del Latte (Central Lechera), de la segunda categoría profesional italiana, ya puso los primeros pasos para su vocación religiosa al iniciar la carrera de teología.
Noticias relacionadas
Desde ese año empezó a compaginar el voleibol y su anhelo religioso, decidiéndose finalmente por colgar las "botas" y entrar ahora, con 26 años, en un convento de clausura.
"Es algo difícil de explicar, pero sería parecido a enamorarse, imposible de explicar con palabras", ha indicado sor Michela, que tenía como deseo "ayudar en las misiones de todo el mundo", pero que reconoce que de pequeña nunca había pensado en hacerse monja.