José Perramón Acosta

"Hombrados y Barrufet son mil veces mejores que yo"

José Perramón Acosta es para el balonmano lo que Manolo Santana para el tenis o puesto que porterazo fue, Zamora para el fútbol. Había que homenajearle ahora que España ganó el Mundial.

"Hombrados y Barrufet son mil veces mejores que yo"
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Pocos como usted merecen compartir este éxito.

¡Casi no puedo saborearlo! Me puse tan nervioso que me fui a correr para relajarme. ¡España, campeona del mundo!

Si lo dicen cuando usted jugaba... Porque usted fue el más grande, ¿eh?

No, yo fui el más alto, que no es igual. Con mi 1,87 mandaba entonces. Aquella era otra España, amigo, es después de los 80 que fuimos creciendo, ¡ja, ja!

No se arrugue, portero.

No, en serio. Sólo me considero uno de los pioneros y me alegra que ustedes se hayan acordado de mí ahora. Pero como yo estuvieron Morera, Prat, Medina, De Miguel, López Balcells, que me ha emocionado por la tele, Rochel y tantísimos otros. Éramos los patitos feos de aquellos Mundiales, no teníamos nada que hacer ante los equipos del Este; la gran Suecia es una aparición posterior. A aquellos campeonatos íbamos a aprender y a perder tarde o temprano.

Barrufet, Hombrados, ¿hubieran sido buenos suplentes suyos?

¡Ja, ja! No tenemos nada que ver, nada de este balonmano tiene que ver con el nuestro, empezando porque ellos se dedican de manera profesional y están como unas mil veces más preparados que nosotros. La primera parte de Hombrados ha sido clave.

¿Quién ha sido el mejor portero español, según Perramón?

Paxti Pagoaga y también Lorenzo Rico. Y De Miguel... Pero el pobre Patxi fue muy grande, mucho.

Usted ganaría dinero en el Calpisa de Alicante, imagino.

El primer dinero vía patrocinador nos lo consiguió Lluís Bassat, el publicitario que quiso ser presidente del Barça, cuando convenció a la empresa Filomatic para que ayudara al Picadero. Corrían los años 70...

Ya estaba en la Selección.

Sí, desde el 68 hasta entrando los 80: 105 veces internacional y se jugaban sólo cuatro o cinco por temporada.

Eran tiempos de abrir brecha.

Y de hacernos un hueco entre el fútbol y el baloncesto, que emergía. El nuestro era un deporte vocacional y por eso gozamos de triunfos como el de ayer con especial emoción. Me he tragado el Mundial entero: el partido tremendo con Serbia, la semifinal con Túnez, que jugaba en aquel ambiente, y desde luego que la final. Croacia es nada menos que el campeón olímpico, pero yo siempre estuve convencido de que ganaríamos, de que esta era la gran ocasión, el momento que habíamos estado esperando tantas y tantas generaciones.

Además del primer tiempo de Hombrados, ¿qué jugadores le levantaron ayer de la silla?

Mateo Garralda y Juanín. Y todo el equipo, que ha sido la clave del título. Y a ese seleccionador Pastor que le hagan un monumento mañana mismo: agarrar un grupo de tíos y hacerlos campeones del mundo en quince días es para sacarlo en hombros.

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Lo ha dicho un crack.

¡Que no, hombre, que no!

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