Dios ya juega para Owens
El tobillo y Nicolette Sheridan le han marcado


Dios a un lado, si alguien lleva el peso del "show" en la NFL y en los Eagles, ése es T.O.: Terrell Owens. Terrell Eldorado Owens, de Alabama y de la Universidad de Tennessee-Chattanooga. En 2002, Owens llevó la transgresión a cotas insólitas: tras anotar un "touchdown", en un partido televisado en directo para todos los Estados Unidos, T.O. sacó un bolígrafo "Sharpie" de sus calcetines de juego, firmó el balón oval en plena celebración... y le regaló el "pigskin" con su autógrafo a su asesor financiero, que se encontraba en las tribunas.
Con la Ayuda de Dios y de sus manazas, el fenomenal "wide receiver" (receptor) que es Owens ha seguido transitando por la vía del milagro. Hasta aquí: el anuncio promocional de la ABC de la temporada 2004-05 mostraba a la rubia sensual Nicolette Sheridan, Edie, la más lasciva de las "Desesperadas Amas de Casa" que barren la audiencia televisiva en EE UU, echándose en brazos de Owens tras despojarse de una toalla. Eso en pleno vestuario de los Eagles cuando, supuestamente, Owens iba a saltar al campo. "Creo que me lo pensaré mejor", decía Terrell en el "spot".
Noticias relacionadas
Lo tuvieron que pensar mejor: el anuncio se vetó y los medios estadounidenses se llenaron de cartas de puritanos contra el pecador Owens: "Suerte que dice creer en Dios. De no ser así, ¿qué sería capaz de hacer?", escribió a "Sports Illustrated" un feligrés indignado. Casi de inmediato, Dios castigó a Owens, que el 19 de diciembre, ante Dallas, se fracturó parte del tobillo. Sufrió una operación quirúrgica que hubiese liquidado la temporada para cualquier jugador.
No para Terrell Owens: esta semana, ya en Jacksonville, cristiano más pagano de la NFL volvió a entrenarse a tope: "Dios ya me ha dado el visto bueno para jugar", afirmó. Debe ser así: de lo contrario, Dios no hubiese tolerado la llegada de los Eagles a la Super Bowl, único modo posible para que Owens pudiera jugar otra vez en 2004-05. Sus compañeros le quieren en el equipo. Bill Belichick no se cree nada y arenga a los Patriots para que hagan "oídos sordos" ante las artimañas psicológicas de los Eagles. Belichick sabe que a Owens no se le puede defender con un solo hombre. O se baja la toalla Nicolette "Edie" Sheridan, o no le detiene ni Dios.