Olimpismo | Madrid 2012

Flechazo entre Madrid y la Comisión del COI

Los comisionados del COI salieron por primera vez a la calle y visitaron sobre el terreno las instalaciones de Madrid 2012. Quedaron encantados. Frankie Fredericks rompió el protocolo y se fotografió haciendo una salida en La Peineta, estadio que inauguró en 1994 con una victoria en 200.

<b>PREPARADO. </b>El namibio Frankie Fredericks, retirado del atletismo hace unos meses, amaga una salida en el estadio de La Peineta, ante el alcalde de Madrid y Feliciano Mayoral.
Ángel Cruz
Redacción de AS
Actualizado a

Entre Madrid 2012 y los once hombres y dos mujeres de la Comisión de Evaluación parece que ha surgido una historia de amor. Se miran y se quieren cada vez más. Se les nota. Ayer, la novia a conquistar (los comisionados, con perdón) pudo salir al aire libre, dejar los salones del castillo donde estaba encerrada (el NH Eurobuilding) y echarse a la calle, a respirar al clima de Madrid. A comprobar si las promesas de amor (los planos sobre el papel) eran de verdad. Y lo son. En serio: los miembros de la Comisión olímpica, después de un encierro cartujano, se dieron una vuelta por el exterior, después de someterse a otra teórica matinal de casi cuatro horas, eso sí. Visitaron el Anillo Olímpico, La Peineta, el Centro Acuático, el velódromo, el pabellón, los terrenos de la Villa Olímpica, el IFEMA, el aeropuerto...

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Allí, en La Peineta, Frankie Fredericks se animó a ponerse en la posición de "¡Listos!", "¡Ready!" en inglés, justo el lema de Madrid 2012. El namibio ganó aquí en 1994, cuando se inauguró la instalación, pero también el año pasado, diez temporadas después. Así es Frankie. Invitaron a Nawal El Moutawakel, la presidenta de la Comisión, a hacer lo mismo, ya que ella también fue atleta (oro en Los Ángeles 1984), pero declinó la oferta, tras echarse mano a un michelín inexistente. Los fotógrafos debían estar a 40 metros, pero estuvieron a pie de pista. Así es el amor, ya saben. Fueron a Barajas en autobús, sin policía que les abriese camino y llegaron en un pis-pas. El flechazo surgido entre los aspirantes y los examinadores hizo milagros: no hubo atascos. Visitaron el aeropuerto y la terminal que aún está en obras. Preguntaron cuánto mide, y Manuel Cobo, vicealcalde, confiesa que no tenía ni idea, pero para eso están los técnicos: 1.200 metros. Los comisionados aplaudieron.

Luego subieron al metro y tardaron doce minutos en llegar al corazón de la ciudad. Hicieron el viaje como hay que hacerlo: sin vagones especiales, entre la gente. Los pasajeros les hicieron fotos, se acercaron y les dijeron: "Estamos preparados". La Comisión ya lo sabe.

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