Marat Safin doma a Hewitt ante el público australiano
El ruso se impuso al héroe local por 1-6, 6-3, 6-4 y 6-4


El tenis sólo tiene dos sílabas: las que le dicta Peter Lundgren a Marat Safin. A Lleyton Hewitt se le puede llamar "Rusty", como el cabo rubito de "Rin-Tin-Tin", "Satán", o "Satanás", como hizo la prensa australiana en tiempos. Al fin, este último apodo, es un error: sea demonio o "ser superior", Hewitt es un ser humano.
Tras 11 horas en pista ante Nadal, Nalbandián y Roddick, la armadura del brujo de Adelaida tenía grietas: demasiadas ante la descarga de artillería de Safin. "En Rusia, el poder siempre llega desde el cañón de un arma de fuego", escribió Frederick Forsyth en Icon. Safin, moscovita de madre tenista y amistades curtidas por el vodka Wyboroff, combina la potencia de fuego del Ejército Rojo que liberó Auschwitz con la cínica filosofía del coletudo Lundgren, que esculpió a Federer y que ha templado al nuevo Safin. Igual, Lundgren podría haber diseñado la conquista de Berlín.
El Safin que empezó 2003 como 84 del mundo, hubiese tirado el partido tras un primer set demencial (1-6) y el tremendo 1-4 que abrió el tercero. El Safin que ha remodelado Lundgren zurció el roto en el segundo set (6-3)... y sentenció en la extensión de la tensión.
En el tercer set, Hewitt conducía por 4-1, con carreras de pista a pista y globos magnéticos. No había un punto de Safin sin que Hewitt tocara la bola. "Adelante, Marat, juega como sabes", se dijo Safin. Y halló su servicio, rumbo a 18 saques directos que ligaba con segundos golpes matadores: puntos fáciles. Desgastado, Hewitt se dejó coger: entregó el séptimo juego con una doble falta. Set, 6-4 para Safin, que abrió la cuarta manga con 2-0. Parcial de 7-0. El alma de Hewitt ardió como la de una corneja asada. Safin, el nuevo Safin de Lundgren, la devoró en su punto exacto, mientras deletreaba las sílabas del tenis.
M. Safin "Empiezo a creer ya en mí mismo"
Este título me da confianza porque empiezo a creer en mí mismo y en mi capacidad. He estado trabajando muy duro con mi entrenador y él me ha hecho ver que soy capaz de llegar a un gran nivel y de ganar muchos títulos. El servicio es una parte importante de mi tenis, y cuando comencé a colocarlo, las cosas cambiaron a mi favor".
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Ll. Hewitt "Me voy con la cabeza alta"
El partido no lo perdí yo, lo ganó Safin. Durante todo el torneo había lógicamente una gran expectación y cada encuentro ha sido como una final y creo que lo he manejado bastante bien. He salido fuera y he hecho todo el trabajo por lo que puedo caminar ahora con la cabeza bien alta".