Serena destruye a Davenport tras una lesión fantasmal
Es su primer Slam desde 2003


Confusión en el Rod Laver Arena. ¿Quién es Serena Williams y quién era su doble? ¿Quién era la persona que se arrastraba por la ardiente goma verde del Arena en el primer set, llamando a las cuidadoras cada cinco minutos, derrumbada en la pista entre gestos de dolor en la espalda, cuando Lindsay Davenport ganaba por 4-1? ¿Era la maciza Serena Williams...?
Y, si lo era, ¿pudo ser ésa la misma extraterrestre que dejó sin título y sin alma a Davenport, limpiándole los últimos nueve juegos del partido? El descalabro y la confusión laminaron el alma de la pobre Lindsay, quien al borde de las lágrimas, ni siquiera se atrevió a asegurar su continuidad en el circuito.
Humillación.
Entre las idas y venidas de Serena, Lindsay Davenport languideció mentalmente y en el segundo set, en dos juegos clave, dejó escapar el Australian Open y el liderazgo moral del tenis femenino. Tras dominar la primera manga por 6-2, Davenport dispuso de seis bolas de break sobre el servicio de Serena para colocarse 3-2 y saque. No aprovechó una sola.
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En el octavo juego, con 4-3 para Williams, Davenport fue al saque. Tuvo 40-0, pero perdió el juego en cinco puntos mortalmente inolvidables que incluyeron un par de dobles faltas: 5-3, Williams. Ahí acabó el partido. El final de la final puede ser la última curva de Lindsay Davenport en la gran competición.
Decir que todo acabó ahí, en ese octavo juego del segundo set, no es un eufemismo: al galope y entre explosiones de furia, Serena puso en fila siete juegos más, total de 9-0 entre segundo y tercer sets, sin que Lindsay pudiera hacer otra cosa que un sorbete con sus lágrimas. Primer Grand Slam para Serena desde Wimbledon 2003. Sube hasta el número dos del mundo. Pero esto, más que un Slam, fue un pequeño crimen en el Arena.