51 aces no sirven de nada a Johansson ante Agassi
El sueco firma plusmarca de saques directos y pierde


El partido más extraño tuvo sus razones. La primera de ellas responde por Feliciano López. Desde que Feliciano le tuviera cuatro horas en la pista, en la ronda anterior, Joachim Pim Pim Johansson estaba obligado a dictar el ritmo de cada punto que jugara ante Agassi golpeando como un poseso. Un partido con peloteos y puntos largos le condenaba.
El plan del sobrecargado Johansson era concentrar una descarga de artillería sobre la calva de Agassi: Pim Pim esperaba liquidar a Andre por acumulación de fuego e intimidación. Johansson firmó 51 aces o saques directos, récord mundial de la cosa. Y 96 golpes ganadores. Pero perdió, como Krajicek en el US Open de 1999, con sus 49 aces a Kafelnikov.
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Agassi cedió el primer set con cero errores no forzados en su estadística. En los cuatro primeros saques de Johansson en el tercer set, Andre, el mejor restador del mundo, logró cero puntos. "Era la angulación que abre un saque a 220 o más kilómetros por hora, desde 1.98 de altura. Adiviné 25 o más de esos saques directos, pero no llegaba ni saltando ni estirándome. Intentaba sobrevivir punto a punto y aún no sé cómo gané", contó Agassi, que ganó por movilidad y experiencia. En los escasos peloteos o rallys, casi siempre con el saque de Agassi, Johansson casi siempre perdía: por disparar a la desesperada. En las muertes súbitas de los sets segundo y tercero, triunfó la sensatez de Agassi. En el cuarto, Johansson sólo pudo rubricar un par de cosas: la plusmarca mundial de aces... y la victoria de Agassi.
Nadal. Agassi lanzó darditos a su próximo rival, un tal Federer: "¿Quién es Roger?... su diferencia con Sampras son 10 Grand Slams". Federer se envenenó: "El que está en la cima ahora soy yo, y el que tiene que elevar su juego es Andre: él ya no es el que era". Y a nosotros nos asaltó esta última madrugada entre el cielo de Nadal y el infierno ardiente de Satán Hewitt: es ganar o ganar.