Nuestro último hombre en Australia es Rafa Nadal
Aplastó a Reynolds y ahora se enfrentará a Hewitt


Una frase de Lleyton Hewitt sintetiza la intensa situación pasional que mañana va a vivirse en Melbourne Park: "He visto muchos partidos de Nadal en los últimos años, y los partidos importantes no sólo no le preocupan, sino que le encantan. Es como yo cuando tenía 16 o 17 años y jugaba contra Andre Agassi enfrente de su público. Alguien tan competitivo como él es bueno para este deporte".
Ojo: esto lo dice Hewitt, que va a medirse en octavos de final con el último hombre que le queda a España en el cuadro individual del Australian Open: Rafa Nadal, un chico de 18 años. Nadie sabe hasta qué punto puede parecerse Nadal a Hewitt. Pero he aquí lo que dice Rafa Nadal: "No me gusta que en algunos diarios se escriba que este partido va a ser Hewitt contra Hewitt. A mí no me gusta parecerme a Hewitt, aunque por supuesto que me motiva jugar contra él".
Llegados aquí, quizá haya que matizar. Así como Kobe Bryant sostenía que él no es el nuevo Jordan, sino "el primer Kobe Bryant", quizá haya que ir pensando en que Lleyton Hewitt puede terminar convertido en el Nadal de Australia. A lo mejor, esto no es Hewitt contra Hewitt... sino Nadal contra Nadal.
Hola y adiós.
Sin mucho formalismo, el Nadal de Manacor trituró a Bobby Reynolds, un economista de Georgia que estaba en Australia como un marciano por Manhattan: en realidad, Reynolds tenía que hallarse en un torneo challenger, en Brasil, pero le negaron el visado de trabajo. Y en un minuto menos de hora y media, Rafa Nadal señaló al turista Bobby el camino más corto para el aeropuerto de Melbourne-Tullamarine.
Los mejores saques y golpes que Reynolds podía ajustar volvían siempre a su pista: frustración. Nadal le concedió un juego en cada uno de los dos primeros sets y hasta tres en el tercero. Total, cinco. Adiós, Bobby Reynolds. Hola, Lleyton Hewitt.
Poco después del paseo del Nadal español, un partido se abismó en senderos de alta tensión. Se enfrentaban Chela, uno de los mejores argentinos, y Lleyton Hewitt, el hombre que puede pasar a la historia como El Nadal de Australia.
Pero ahora no comparemos, porque el Hewitt de verdad, el de Adelaida, es capaz de meterse bajo la piel de un rival del calibre de Chela hasta el punto de desquiciarle. No me gustaría ser jugador de tenis y tener enfrente a Hewitt. Nunca se sabe...
Chela, que acabó desecado emocionalmente, sintió impulsos asesinos hacia Hewitt... y perdió en cuatro sets. Esto puede llamarse fortaleza mental del australiano, pero algún día, alguien le va a ajustar las cuentas. ¿Será Nadal? Hewitt ha ganado sus dos duelos directos, en Australia 2004 y Toronto. Pero entonces, la gente hablaba de Hewitt contra Hewitt, y ahora esto puede ir siendo cada vez más Nadal contra Nadal.
Ferrero cayó hasta el purgatorio del número 70 del mundo. El Juan Carlos de ahora carece de la precisión requerida para someter a las piernas ardillescas de Coria. Mañana, Hewitt-Nadal. Dos hombres y un destino: ganar o ganar. Nadal o Nadal.
Noticias relacionadas
Chela escupió y trató de dar un bolazo a Hewitt
El argentino Juan Ignacio Chela se hartó del duelo gestual que suele imponer Lleyton Hewitt sobre la pista y provocó ayer algunos momentos de tensión. Con 2-2 en el cuarto set, Hewitt levantó tres bolas de break y gritó su característico "C´mon", "Vamos", mientras se llevaba frenéticamente los dedos a la frente. En el inmediato cambio, Chela escupió en la dirección de Hewitt, y en el primer saque del siguiente juego, Chela lanzó un pelotazo malintencionado en busca del australiano. La ATP investigará el incidente.