La electricidad de Nadal invade el Rod Laver Arena
Remontó un match point y eliminó al ruso Youzhny


Es el partido que todos queremos: por lo que tendría de cambio de guardia o de entrega del testigo. El Hewitt español, Rafael Nadal, contra el Hewitt de verdad, Su Satánica Majestad de Adelaida. Hewitt contra Hewitt.
Y no tengo yo muy claro que el público emocional de Melbourne Park se entregara así como así a su Lleyton Hewitt, demonio rubio que ayer vio los colores del infierno ante James Blake: la sacudida eléctrica que invadió el Rod Laver Arena cuando Nadal consumó la demolición de Youzhny no es cosa que se olvide de un día para otro.
En el cuarto set, con 5-4 y saque, el ruso, cabeza de serie número 15, tuvo match point. Pero la volea crucial de Youzhny se fue larga. Rafa remontó, agarró el set con 7-5 y acabaría firmando el triunfo y el pase a tercera ronda en tres horas y 17 minutos. Y sin un solo saque directo...
Con 3-0 y 4-1 en el quinto set, Nadal estaba cansado. Y Youzhny estaba roto, quemado como una pavesa en las candelas de la misma pasión que devoró a Andy Roddick en la final de la Davis. Volveremos a Roddick.
Hewitt y Ferrero. Nadal juega ahora con Bobby Reynolds, un chico universitario de Georgia que eliminó en tres sets a Andrei Pavel y que está jugando el Open por una chiripa del destino. Si Rafa gana a Reynolds y Hewitt supera a Chela (lo va a tener que sudar), entonces llegará el duelo entre los dos Hewitts, el genuino y el mallorquín.
Aquí entra Roddick, que ganó a Rusedski y asesoró a Bobby Reynolds sobre el juego de Pavel. Parece que Andy hereda el ojo clínico de su antiguo entrenador, Brad Gilbert. Si alguien sabe cómo se las gasta Nadal, ése es Roddick, que igual tiene buen futuro como entrenador.
Si Hewitt y Nadal llegan a enfrentarse, sería la revancha del duelo de 2004, cuando el australiano apeó al joven zurdo de Manacor. En el mismo 2004, Hewitt ganó otra vez, en Toronto, pero ahí Nadal ya arrancó un set. Ayer, Hewitt las pasó caninas ante el resucitado Blake, que sirvió con 6-5 en la segunda manga, para ponerse con ventaja de dos sets a cero. Blake desperdició cuatro puntos de set y se vino abajo.
Otro resucitado: Ferrero que pasó en minutos de verse al borde del abandono a bordar el tenis. No se puede hablar mucho de su partido con Zabaleta. No hubo partido. Sencillamente, el mejor Ferrero pasó por encima del argentino más estrambótico e irregular. Zabaleta hizo tres juegos en 83 minutos.
Ferrero se encuentra ahora con un argentino más, un resucitado más: Guillermo Coria, al que por algo llaman El Mago. Han jugado dos veces y Ferrero dominó en ambas sin ceder un solo set. Falta por saber qué Ferrero saldrá a una de las pistas buenas de Melbourne Park. Pero el morbo ya tiene nombre: Hewitt contra Hewitt.
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