"Si me sancionan, llevaré mi caso a los tribunales"
El Campeonato de Europa de Atletismo en pista cubierta, en Madrid, queda a menos de dos meses. Y el vigente campeón continental de salto de longitud, el sevillano Raúl Fernández, está ahora al margen de la competición, suspendido cautelarmente por un control positivo. Raúl se confesó a AS.


Para no meternos en un Tratado de Anatomía Patológica, recapitulemos aprisa: usted es el vigente campeón de Europa de longitud, en pista cubierta (Viena 2002, 8,22 metros). Por lesiones varias, no compite desde el 29 de julio de 2003. El 11 de mayo de 2004 pasó un control antidopaje fuera de competición que dio positivo por el antiestrógeno tamoxifeno. El 5 de junio de 2004 se le abrió un procedimiento disciplinario que desembocó en la suspensión cautelar, el 28 de julio del mismo 2004. A día de hoy, usted no ha sido suspendido formalmente, ni tiene licencia, ni compite, ni nada. Pero hace 10.2 manuales en 100 metros, que lo he visto yo. A ver qué pasa aquí...
Esta es la primera vez que hablo en un medio desde que me notificaron el control positivo, y lo hago, para aclarar cosas. Digamos que todo esto me ha llegado a divertir. Lo primero que aclaro es que yo oriné el 11 de mayo y aún no he sido sancionado de acuerdo al procedimiento instruido. Tengo una suspensión preventiva que empezó a correr el 28 de julio pasado y que debe ser firme con una resolución antes de seis meses. Tal como van las apelaciones y sus plazos, se van a superar los seis meses sin sanción firme. No sé lo que se hará conmigo, no sé cuando darán el paso, pero veo que tienen dudas. Puede que me sancionen al final, pero si lo hacen, llevaré mi caso a la vía judicial, a los tribunales.
(Los recursos a los tribunales de los atletas suspendidos tras controles antidopaje han acabado frecuentemente en veredictos de indemnizaciones millonarias. La Federación Internacional de Atletismo, IAAF, la Asociación de Atletismo de EE UU (USATF) o la antigua Asociación Británica de Atletismo sufrieron graves problemas por estos asuntos. Una demanda famosa fue la del estadounidense Harry Butch Reynolds, plusmarquista mundial de 400 metros lisos desde 1988 hasta 1999).
Antes de ir a historias diversas. ¿Usted se considera un atleta dopado, se arrepiente de algo, aquí hay algo más raro de la cuenta...?
Nooo: dopado, no, para nada. Yo estoy dispuesto a asumir lo que tenga que asumir... cuando quiera competir otra vez. Me entreno para mí, y preparo oposiciones a Policía Local. Pero todo esto sale a raíz de una dolencia y de un descuido. Yo me siento víctima de algunas circunstancias. Tal como va todo, la Federación Española de Atletismo me da a entender que lo que he tomado (el tamoxifeno iba en unas pastillas de Nolvadex) no es un producto dopante... si hubiera pedido permiso para tomarlo. Y sin ese permiso, pues sí lo es. Vaya...
Como esto suena un poco a justificación, usted mismo detalla las incidencias del caso...
La última vez que yo compito es el 29 de julio de julio de 2003. Ahí empiezo con problemas físicos. Los médicos de la Federación diagnostican algunos de esos problemas, pero no todos. Hay dolores intensísimos en la pierna izquierda, en el biceps, por causas no localizadas. En marzo de 2004, voy de médico en médico en una situación de desesperación, porque lo que quería era una salvación o salida profesional. Hago visitas incluso a gente que no son médicos. Por cierto, que ahí me llevo alguna sorpresa con famosos que coinciden conmigo en situaciones curiosas. Pero sobre todo, hay un dolor en la zona lumbar que nadie sabe cómo localizar ni atacar. En un hospital de Sevilla, un médico (no concretaré nombres) me receta el tamoxifeno, que es un antiestrógeno. Ojo: no un anabolizante, como han dicho algunos. Y aquí viene el fallo...
Pare, pare, maestro, que a la gente de su pueblo, Brenes, o al que lee esto tomándose el café, eso de "tamoxifeno" y "antiestrógeno", lo mismo le suena a lenguaje bárbaro. Vamos a explicarlo.
Yo tenía mal algunos valores en mi analítica de sangre, y el tamoxifeno es un regulador de la analítica de acción prolongada. Bueno, prolongada... yo tomé las pastillas de Nolvadex durante cuatro días. Hasta ahí, había pedido permiso a los médicos federativos para usar cualquier medicamento. Esta vez no lo hice, y ahí vino el fallo, porque no hice constar en la farmacia mi condición de deportista. Pero es que el medicamento no lleva la advertencia de que da positivo en el control, como ya es una obligación legal en los prospectos. Se puede ir a cualquier farmacia y comprobar lo que estoy diciendo. Bueno, pues ahí vino el control. Hay dos detalles más: uno, que yo seguía sin competir desde julio de 2003, luego no alteré resultado o competición alguna. Y dos, que la orina no entró en el laboratorio en las 24 horas reglamentarias, sino en 48. Esto ya es un motivo de duda legal bastante importante. Después ya llegó la suspensión cautelar, que en este caso no me iba ni venía: entonces no tenía la menor posibilidad física de competir. Ahora, donde estamos, quizá ya sí podría. Como digo, podría pedir a la Federación Española la suspensión de esa sanción cautelar. Pero, aunque me queda mucho atletismo, ahora no quiero competir: por razones personales.
En todo este camino hay más sucesos. Hay una filtración, unas alegaciones que van y vienen... y otro control por sorpresa que usted se niega a pasar. Vamos: haciendo equilibrios...
La filtración es el 6 de agosto, y tiene importancia: uno, porque rompe la confidencialidad del proceso. Dos, porque a partir de ahí, alguien dejó de hacer su trabajo bien, aún no sé por qué. Tres, porque esas filtraciones se siguen produciendo, sin que nadie les ponga fin. Podría decir más cosas, pero no lo veo conveniente. Máxime, cuando tengo perseguido judicialmente todo el asunto de la filtración. No tengo nada contra la Federación y siempre me he llevado bien con el presidente Odriozola, aunque no he hablado con él personalmente de mi control positivo. Pero insisto en que alguien está haciendo su trabajo mal. Ahora mismo, voy a recoger el documento de una prueba que antes no se me aceptaba, y ahora me comunican que sí se me acepta. Así estamos...
¿Quién es el instructor de su expediente?
Javier Arques (ex velocista internacional), pero no hemos hablado nada: todo se hace por cartas. También hace valoraciones una comisión médica de la Federación. Pero la Federación no sancionaría, sino la Comisión Antidopaje del Consejo Superior de Deportes, aunque ahí ya me pierdo un poco.
Nos quedamos en ese control por sorpresa que no quiso pasar el 26 de noviembre de 2004. Se diría que esa actitud no es la mejor para usted...
Pues es fácil: por ley, a mí no se me puede hacer en estos momentos un control por sorpresa. A ver: ni tengo ficha, ni tengo beca, ni tengo ranking, ni compito. Lo único que me relaciona con el atletismo de competición ahora es que tengo un expediente y una suspensión cautelar. Entreno para y por mí. Como persona de la calle, no me siento en la obligación de asumir el Reglamento de Alta Competición. Ahora no tengo obligación de pasar controles. Pensé que era imposible que me tocara en estos momentos. Y me olió mal. Insisto: por ley, ahora no se me puede hacer un control por sorpresa. Técnicamente, no estoy en activo.
¿No se le revuelve algo cuando ve venir el Europeo bajo techo de Madrid, en marzo, cuando recuerda Viena 2002, cuando ve que Yago Lamela está lesionado y ve las posibilidades que se le abrirían a Raúl Fernández...? ¿Habla con Lamela?
Con Lamela no hay relación, no nos llevamos. Venía de atrás y algo pasó en Viena 2002 que él recordará bien. Le deseo suerte y que se recupere, claro que sí. Y el testigo de la longitud en este país, o lo lleva él, o lo llevo yo... o hay que nacionalizar gente.
Habla de Joan Lino Martínez, claro. ¿Qué tal con él?
Sí, claro. Me llevo bien. Hablamos. Llegó a Atenas en un grandísimo momento de forma y allí lo plasmó. Pero en mi opinión, su salto de medalla fue nulo. Sobrepasó la línea. En mi opinión, ¿eh?
¿Le afecta el enrarecimiento general del ambiente por la cosa del dopaje? ¿Cómo sintió, por ejemplo, lo de Alberto García?
Hay casos que me han sorprendido, pero no por los positivos, sino por cómo se ha hablado de los compañeros. Sé cómo se puede pasar. Me entrevistaron cuando lo de Alberto, pero yo no tenía por qué hablar en una situación así, y menos, sin conocimiento. También han hablado de mí y no creo que se deba cargar más sobre alguien que lo está pasando mal. Detesto una palabra sobre todas: "prepotencia".
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¿Qué ídolos tiene un chico de Brenes de 26 años, solitario, ágil y rápido? ¿Qué espera ahora...?
Je, je... sí: en Viena, cuando gané el oro, sí que iba solo, sin entrenador. ¿Idolos? Michael Johnson... y Kenteris, para que digan. Pero por su técnica de correr, ojo. Ah bueno, y Braveheart: por lo de la lucha y la rebeldía. Ahora, Angel Moreno me está poniendo como una moto. Puedo hacer dos pruebas: 200 y, cuando tenga sensaciones, longitud. ¿Qué espero? Que al menos, esto termine antes de que yo tenga un chiquillo y sea padre.