"No tengo espónsor; soy bueno, pero no popular"
Joan Lino Martínez logró la medalla de bronce en la longitud de los Juegos Olímpicos de Atenas pocas semanas después de adquirir la nacionalidad española. Atrás quedaban años de privaciones. Ahora se entrena en Madrid pensando en el Europeo que se celebrará en el Palacio de Deportes.

Hace pocos meses era usted un saltador cubano residente en Madrid y ahora es un español medallista de bronce en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. ¿En qué ha cambiado su vida?
Tengo más tranquilidad económica. No me quejo de lo que gano, pero hay que decir siempre que es poco, para conseguir algo más (risas)... He vivido con la ayuda que me da la Federación Española, que terminó a final de año. Luego dependeré del ADO. Por lo menos ahora tengo la tranquilidad de llegar a final de mes.
Hagamos un resumen de su vida. Vino usted concentrado a Guadalajara, cuartel general de los cubanos, conoció a la que iba a ser su mujer, se casó con ella, tuvo una niña, llamada Selene, venía desde la ciudad alcarreña a Madrid para entrenarse todos los días con Juan Carlos Álvarez...
Me desplazaba en tren. Salía a las siete de la mañana para entrenarme en Madrid a las once y luego volvía, sin comer, y llegaba allí sobre las cuatro, para dar clases de Educación Física. Acababa muerto. No podía descansar, algo que es muy importante en un atleta de élite. Era una vida muy dura. No se la deseo a nadie.
Luego se separó de su mujer.
Yo me había enamorado de ella y ella de mí, pero las cosas cambian. Me vine a vivir a Madrid a un piso alquilado, con unos amigos. Dependía de lo que me pagaba el Chapín Jerez, mi club, pero recibía el dinero por trimestres. Tenía cuidado de no tener muchos gastos.
¿Y ahora?
Como en la Residencia Blume de Madrid y vivo en un piso de alquiler, pero yo solo. No tengo dinero para comprarme uno. Tendría que ganar tres veces más de lo que gano ahora. Vivo mucho mejor que antes, pero me siento orgulloso de aquella etapa, porque me ayudó a valorar las cosas en su justa medida.
Vamos, que se siente casi rico...
Mi cuenta bancaria no es la misma, desde luego. Antes me ponían muchas pegas en el banco y ahora todo son facilidades.
¿Tiene patrocinador?
No, porque las casas comerciales reconocen que soy bueno, pero dicen que todavía no soy muy popular, y no quieren gastarse el dinero.
Pero ahora es usted todo un medallista olímpico.
En algunos sitios me reconocen, pero hay mucha gente que ni se fija en mí. En España, si no juegas al fútbol, no eres nada.
El fútbol no es un deporte muy popular en Cuba, pero, ¿le gusta a usted?
Sí, y tengo afición por el Atlético de Madrid. Soy sufridor de nacimiento (risas). Llegué a tiempo a España para ver a Kiko, que ha dado mucho al Atletico. También me gustan Simeone y Torres, que va a marcar una época en el club.
Hablando de Cuba. ¿Qué diferencias hay entre vivir allí y hacerlo aquí?
En España me siento libre. Tengo la sensación de que puedo hacer lo que quiera en cualquier momento. En Cuba también hay libertad, pero con limitaciones, con sus cosas particulares.
¿Y cómo está Cuba ahora?
Hacía años que no iba por allí, pero regresé tras los Juegos de Atenas. Estuve en La Habana y si soy sincero debo decir que las cosas no pueden estar peor. La situación es crítica, muy mala para todos, incluso para los que vivimos fuera, porque tenemos familia allí. En mi caso, mis padres, mis abuelos, mis hermanos...
¿Piensa en traérselos a vivir aquí?
Me lo planteo, pero cuesta mucho dinero y lleva mucho tiempo, mucho papeleo. Lo primero que quiero es que vengan aquí mi madre y mis abuelos. Luego mi padre y mis hermanos. Pero no todos se acostumbrarían al capitalismo de aquí, sobre todo la gente mayor. Les choca mucho esta forma de vida.
Y a usted, ¿qué le parece ese capitalismo?
No me gusta el consumismo, que es un invento del capitalismo para sobrevivir. Tienen que vender sus productos y acabas comprando un montón de cosas que no necesitas para nada. A lo mejor las utilizas veinte días y luego las echas al trastero para siempre. Yo intento no ser así, porque aún me queda mentalidad cubana y sé lo difícil que es conseguir las cosas.
¿Cuál es su objetivo para este año?
El Europeo en pista cubierta de Madrid. Será mi presentación ante el público español después de la medalla olímpica. Y luego los Mundiales de Helsinki.
Usted coincidió en Madrid con Yago Lamela, que se entrenaba también con su técnico. Yago ha tenido problemas...
Yago fracasó aquí porque quería conseguir las marcas demasiado rápido, mejorar muy deprisa, pero volverá a saltar muy lejos.
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Su gran debilidad es su hija Selene, de tres años. ¿Es ella consciente de que usted es un gran atleta?
Es mi pequeño tormento (pone cara paternal). Sabe que soy famoso. Cuando ve a un negro en la televisión dice que ése es su papá. Paso con ella todo el tiempo que puedo, pero no es mucho. Cuando tenga coche y un poco de tiempo libre, me iré siempre que puede a Guadalajara para jugar con Selene. Por cierto, que su nombre significa exactamente La Cara Luminosa de la Luna. (Vuelve a ponerse paternal).
