París 2012 echó el resto en la llegada del Año Nuevo
Madrid no transmitió ninguna imagen internacional en la Nochevieja, mientras París, la gran rival de la capital de España para los Juegos de 2012 organizó un gran espectáculo en el centro de la ciudad, con imágenes que recogieron todas las televisiones del mundo y que hoy reproducirán los periódicos

París ganó claramente a Madrid en la batalla por la imagen desatada en los primeros minutos del año 2005, ése en el que el Comité Olímpico Internacional (COI) decidirá qué ciudad organiza los Juegos de 2012. Podría decirse que la Ciudad de la Luz puso en juego toda su artillería (casi textualmente), mientras que la capital de España renunciaba a presentar batalla. El mundo vio ayer por televisión el gran espectáculo pirotécnico desatado en el corazón de París y hoy se deleitará con fotos tan espectaculares como la reproducida a la derecha de estas líneas. Madrid no estuvo ayer en ninguna pantalla ni estará hoy en ninguna página periodística mundial.
Armas.
Y el tema no es baladí, porque la batalla olímpica se gana empleando todas las armas. En el amor, en la guerra y en la nominación olímpica, todo vale. Y vale más si es tan bonito como lo que ayer ofreció París. No se olvide que la imagen puede valer más que mil instalaciones e infraestructuras.
Madrid ofrece una candidatura ejemplar, pero en esos primeros instantes del nuevo año desapareció, y ni siquiera desapareció en combate. Desapareció por incomparecencia.
En el corte olímpico París fue la única ciudad que consiguió doblegar a Madrid, pero sólo por puntos: 8,5 contra 8,3. Más atrás quedaron Londres, con 7,6; Nueva York, con 7,5 y Moscú, farolillo rojo, con 6,5. Pero ayer Madrid se detuvo como una estatua de sal y París siguió caminando.
La capital española lucha contra las mejores ciudades del mundo y éstas quieren lucir sus mejores galas cuando se inicia un nuevo año. Lo hacen siempre, pero París, y, en menor medida, Nueva York y Londres, quisieron brillar más que nunca en este 2005 en el que se juegan su destino olímpico.
Y la Ciudad de la Luz se encendió especialmente, con fuegos polícromos en la Plaza de la Corcordia, junto al monolito cambiado a Egipto por un reloj que se instaló en una mezquita del país de los faraones y que dejó de funcionar hace más de cien años. El monolito sigue en el centro de París, claro, y en Nochevieja se le adjuntó una gigantesca rueda en la que podía leerse un letrero de París 2012 que medía 20 metros de largo y 3,80 de alto.
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La explosión de fuegos artificiales, procedentes de allí mismo y de los jardines de las Tullerías, duró ocho minutos. Se lanzaron al aire dos mil cohetes con un ritmo frenético. Algunos de ellos iluminaron la Ciudad de la Luz, más brillante que nunca, a 150 metros de altura. Y, en tanto, la rueda pegada al monolito egipcio se iluminaba con los cinco colores de los cinco aros olímpicos, en representación de los cinco continentes: azul para Europa, amarillo para Asia, negro para África, rojo para América y verde para Oceanía.
En tanto, Madrid aparecía en el primer anuncio de 2005 en Televisión Española, un reclamo doméstico, local y escaso, de apenas veinte segundos. No hay icono de fin de año de la candidatura de Madrid 2012 a nivel internacional. Se ha perdido la primera batalla de 2005, en el que se deciden las cosas. Londres brilló, Nueva York enseñó estrellas del deporte, Moscú pasó inadvertida, como Madrid, y París fue más que nunca la Ciudad de la Luz. Supo ver que la imagen también cuenta, que no todo son instalaciones e infraestructuras. Que se puede ganar con otras cosas.
