Roddick juega incómodo por la ausencia de su entrenador
Brad Gilbert es el secreto táctico de Andy


El esquema de equipo de la selección estadounidense de Copa Davis no concede a los entrenadores personales tanto papel como en el caso de España. Esto lo está notando especialmente su mejor jugador, Andy Roddick, quien se enfrenta a la finalísima de Sevilla privado del apoyo directo de Brad Gilbert, el hombre que le ha catapultado a las alturas del tenis mundial.
Pese a mantenerse en contacto telefónico con Gilbert, Roddick se siente "incómodo" enfrentado a una situación no habitual para él en los últimos tiempos. Gilbert tiene fama de ser uno de los técnicos más capacitados en el circuito profesional para chequear las debilidades de cada adversario y aprovecharlas en provecho del jugador propio.
Pero cuando Roddick estaba atravesando momentos críticos ante la capacidad física y competitiva de Nadal, y sus saques-cañón se diluían en la tierra sevillana como azucarillos húmedos en agua, Gilbert no estaba en el Estadio Olímpico para dar una respuesta a sus dudas: todas las quejas iban para el capitán Patrick McEnroe, quien no es el hombre de confianza del tremendo sacador de Nebraska.
"No he vivido una situación como ésta en toda mi vida", asumió el mismo Roddick tras el épico partido con Nadal. Lo extraño de la situación, para Roddick y para todos, lo resumió el mismo Nadal: "Miraba al radar de saque, veía la velocidad a la que venían los servicios de Roddick, y no me creía que yo pudiera estar restándolos como lo hacía". En un caso como éste es cuando Andy Roddick ve especialmente beneficioso el apoyo táctico que proporciona Brad Gilbert.
En Copa Davis, sólo los capitanes están autorizados a prestar consejos directos a los jugadores. Pero los entrenadores personales de los españoles están a pie de pista con sus jugadores, en cada entrenamiento. El G-3 español admitió eso de salida para mayor comodidad de todos. Los hermanos Bryan sí tienen aquí a su entrenador, Philip Farmer, que, pese a todo, no participa en la toma de decisiones.
Gilbert, que fue un jugador mediocre antes de que su ojo clínico le hiciera un técnico excepcional, también relanzó la carrera de Agassi cuando Andre había descendido a las profundidades del ranking. Todo con todo y curiosamente, Agassi y Gilbert vuelven a hacer dúo: porque se trata de las dos piezas maestras cuya ausencia más echa en falta Estados Unidos.
Las claves del partido
Saque. Se supone que Roddick va a sacar algo más fuerte que Moyá, aunque no demasiado. Charly es capaz de servir a más de 220 kms./hora, incluso en tierra batida. El español es más regular y tiene mano para conseguir mejores angulaciones con los segundos servicios. Roddick se vio muy descontrolado ante Nadal.
Volea. En este capítulo, superioridad de Roddick, aunque en tierra no sea una cosa tan determinante como en las pistas rápidas
Drive. La derecha de Moyá es, probablemente, la mejor del mundo. Y en la arcilla, más: hace lo que quiere con la bola. Roddick no tiene ese control.
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Revés. El punto débil de Moyá, o al menos, muy alejado del nivel de su derecha. No es un mal golpe en términos generales, pero tiene problemas de regularidad cuando se le presiona. Y Roddick lo sabe.
Resistencia. Puede marcar el gran problema de Roddick, que el viernes, en la batalla ante Nadal, pasó casi cuatro horas en la pista.