Tenis | Copa Davis

"Esto es como abrir las puertas de Wimbledon"

Carlos Moyá Llompart, número uno del tenis español y quinto del mundo, es la gran esperanza de la Armada española para la final de la Copa Davis. Moyá tiene el sueño de la Davis "entre ceja y ceja". Ganar la Ensaladera sería para Charly como abrir la Puerta del Príncipe de la Real Maestranza.

<b>ABRIR LA PUERTA DEL PRÍNCIPE. </b>El príncipe del tenis español...  dispuesto a abrir la Puerta del Príncipe.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

El número uno del tenis español, el maestro Carlos Moyá, tiene el cerebro tan rápido como la aceleración de su golpe de derecha. No bien pisó los tendidos de la Plaza de la Real Maestranza de Caballería, Moyá lo tuvo así de claro: "No sé si esta plaza es la más grande de todas, pero siento como si se me acabaran de abrir las puertas de Wimbledon". Es imposible una comparación mejor: el All England Club es La Catedral del tenis mundial: justo lo que la Real Maestranza al toreo.

En la caída de la tarde sevillana, con las casitas de Triana y los recuerdos de Juan Belmonte envueltos en el mismo golpe de luz otoñal, al otro lado del Río Grande, Moyá sueña en voz alta. Un tipo articulado, coherente, Charly elaboraba pensamientos sobre las serias posibilidades olímpicas de Madrid 2012. Y "con lo grande y lo bueno que eso sería para el deporte español". Pero antes de llegar a Madrid 2012, hay que lidiar con el equipo de tenis de Estados Unidos: en Sevilla, en 2004.

En 2004, en Sevilla, y para ser exactos, desde el viernes a mediodía en el Estadio Olímpico de la Cartuja, Estados Unidos es la última aduana para el gran sueño de Moyá. Ganar la Copa Davis se ha convertido en el resumen de todas las ilusiones para este balear con casita en Miami.

El sueño.

"El problema fue que tuve mala suerte con las lesiones en un año tan crucial como fue 2000. Estuve parado seis meses por un pinzamiento en la espalda y me perdí los Juegos Olímpicos de Sydney y la final de Davis que se ganó en Barcelona. Cuando vi que el equipo había ganado la Davis, se me metió entre ceja y ceja que algún día tenía que ganarla yo también. El año pasado, en Australia, perdimos, pero se demostró que todo era posible. Ahora somos favoritos... pero también puede pasar de todo. La primera jornada marcará mucho".

Así se gestó el gran sueño de Moyá. Ahora toca la realidad de Sevilla. Estados Unidos. Roddick. Una temporada que agoniza, con media estocada en las agujas. ¿Con vuelta al ruedo de La Cartuja y salida a hombros, o entre una frustrante división de opiniones? Ahí está ese Roddick invencible que ha ganado siempre (12-0) a los jugadores españoles del equipo actual de Copa Davis.

"Pero a mí, Roddick siempre me ha ganado en pista rápida y en Estados Unidos, en las mejores condiciones para él", sintetiza Moyá. Charly continúa: "Aquí todo va a cambiar. Es la Davis, es pista de tierra y se juega a cinco sets. Se puede decir que dos de las veces que me ganó, se me escapó de milagro: en esas dos veces sacaba para rematar el partido y estuve a una o dos bolas de ganarle. No pudo ser: pero espero que sea ahora..."

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Y debe ser en Sevilla, con un equipo lanzado, un equipo español con una profundidad casi insondable. "Cualquiera en este equipo puede hacerlo bien. Ese es nuestro concepto. Yo estoy con confianza, porque en la Masters Cup de Houston me he vuelto a encontrar con mi mejor tenis, me he vuelto a sentir jugador. Tuve que parar tras aquel partido de Alicante ante Mathieu, porque el cuerpo me lo estaba pidiendo".

Ese fue el análisis de Charly Moyá, minutos antes de que se le abriese la Puerta del Príncipe de la Real Maestranza, el día antes de verse mano a mano con el maestro Curro Romero. Torero y toreador, Carlos Moyá Llompart, número uno de España, tiene ante sí el sueño, el honor y la responsabilidad: en Sevilla le toca abrir la Puerta del Príncipe de la Copa Davis. Por eso brindó al cielo de La Catedral del Toreo: la plaza de la Real Maestranza.

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