Yo digo | Manuel de la Quadra Salcedo

De las indias guerreras del Amazonas a los 'chasquis'

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Las tribus indígenas de Brasil son para mí como mi segunda familia. Con ellos conviví durante cuatro años inolvidables en ese río Amazonas inabordable, descubierto por Francisco de Orellana el 12 de octubre de 1542, día de Santa Eulalia. Los indios siempre me respetaron porque yo lanzaba la jabalina cinco veces más lejos que ellos. De hecho, yo ostento el récord mundial de lanzamiento de jabalina, con 112 metros, pero cambiaron la reglamentación para no homologármelo por no aceptar mi estilo vasco, dando vueltas la jabalina. Eso sí, los indios sí que respetaron mi habilidad con la jabalina y por ello el rey de la tribu siempre me ofrecía la mejor choza, el mejor pescado e, incluso, a su hija más bella... Para ellos hacer deporte es una danza más de la vida, siempre llena de ilusiones.

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Estos Juegos para Indígenas de Brasil tienen una importante presencia de la mujer, normal si analizamos que ya Orellana, el legendario conquistador de Trujillo, se topó a su llegada con una ejército de indias que eran más feroces que los machos. A ellas se debe el nombre del río (las amazonas), y cada 25 años se celebra la fiesta del Iramaricuná, que logra que junto al antiguo río Tapajoz las mujeres se vistan de hombres y se dediquen a la lucha libre, el tiro de lanzas, cerbatanas, arcos con flechas, etcétera. Ellos saben esperar su momento y ese equilibrio de sexos les da una sabiduría que en la cultura occidental sería inimaginable.

Tampoco me olvido de Felipe II, que en 1590 sacó una ley para proteger a los chasquis, indios que eran los correos humanos que garantizaban que entre Lima y Cuzco llegasen las noticias más rápidamente que si fueran transportadas por un jinete a caballo. El milagro se conseguía seleccionando chasquis de medio fondo, que se hacía relevos cada 800 metros. ¿Entienden por qué a las tribus indígenas les debe tanto el hombre blanco?

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