Rallies | Homenaje

Carlos Sainz se despide de Madrid con lágrimas en los ojos

"Nunca, ni en el mejor de mis sueños hubiese imaginado que la última vez que iba a montar en un coche de competición lo iba a llevar por las calles de Madrid, me iba a pasear por el centro y con mi familia y mis amigos acompañándome".

<b>EN LOOR DE MULTITUDES.</b> Sainz congregó a miles de madrileños para su despedida como piloto profesional del Mundial de rallies.
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El mejor piloto de la historia del Mundial de Rallys, Carlos Sainz, se despidió de la que fue su vida durante más de 20 años en el mejor escenario posible, las calles de su ciudad natal y con más de un cuarto de millón de personas tributando un merecido homenaje a un piloto que lo dio todo por un deporte al que siente verdadera devoción.

"Nunca, ni en el mejor de mis sueños hubiese imaginado que la última vez que iba a montar en un coche de competición lo iba a llevar por las calles de Madrid, me iba a pasear por el centro y con mi familia y mis amigos acompañándome", comentó el piloto.

En un escenario perfecto. Con la puerta de Alcalá de fondo y con la Cibeles de testigo de excepción, el bicampeón mundial (1990 y 1992) se enfundó por última vez en su vida el mono de competición y se subió a su Citröen Xsara WRC para dejar sobre el asfalto de la madrileño calle de Alcalá su imborrable huella ante un público que vitoreaba cada una de las filigranas de Sainz.

El español antes de cubrir los últimos 400 metros de su vida quiso dar las gracias al público y a todo el mundo que hizo posible este homenaje.

Agradecido

"Quiero dar las gracias a Citröen, a Madrid y a todos los que han venido hoy aquí. Este día nunca se me olvidará. Voy a disfrutar cada minuto y cada segundo que quedaran grabados en mi memoria", sentenció el bicampeón del mundo. Pero Sainz no estuvo sólo en uno de los días más importantes de su vida.

Junto al madrileño quiso estar presente su compañero de equipo y campeón del Mundo del 2004, Sebastien Loeb. El francés cautivó a los madrileños con una conducción endiablada y un manejo del volante sin parangón.

Loeb, gran amigo de Sainz, dio un recital de conducción y disfrutó como el que más del emotivo homenaje que recibió su compañero de equipo.

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Además, el francés no quiso perderse ni un solo detalle de la exhibición del madrileño y permaneció en su asiento viendo su evolución. Aparte de Loeb, otra de las sorpresas del día estuvo en la persona del colombiano y flamante fichaje de la escudería McLaren-Mercedes, Juan Pablo Montoya.

El piloto de Fórmula 1 quiso rendir un pequeño homenaje a una de las leyendas de la conducción y disfrutó como un niño del manejo del volante de Carlos Sainz.

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