Euroliga | Partizán 87 - Real Madrid 92

El Real Madrid sobrevive a la 'batalla de Belgrado'

Herreros y Gelabale salvaron el choque en la prórroga

<b>VIEJOS CONOCIDOS. </b>Milan Gurovic controla el balón ante Mous Sonko, con el que coincidió dos temporadas en el Unicaja malagueño.
Martín Tello
Actualizado a

En casa juegan bien hasta los cobardes. A mí me gustan los jugadores que sobresalen en territorio hostil, con todo en contra", había dicho Maljkovic días atrás. Bien, pues ya sabe que en su plantilla no hay cobardes. Algunos de ellos merecen incluso el calificativo de guerrilleros heróicos tras su impresionante demostración de carácter frente al Partizán. Porque no fue un partido: fue una batalla campal en la que se repartieron mandobles y empujones a mansalva, ante unos árbitros que no estuvieron a la altura de las circunstancias y jamás cortaron la violencia. De no ser porque hubo caballerosidad dentro de la fiereza de la lucha, la permisividad arbitral habría originado incidentes serios.

El Partizán llevaba dos derrotas, una de ellas en casa, y no podía permitirse más fallos. Por eso, consciente de su inferioridad en talento respecto al Madrid, salió con el machete entre los dientes, dispuesto a que lo físico predominase sobre lo técnico, sin importarle acumular faltas y faltas con tal de que el equipo español no pudiera nunca conseguir canastas fáciles, sentirse cómodo en ataque.

Aquella táctica le dio resultado al Partizán durante 30 minutos, no sólo en premio a su gran esfuerzo defensivo y su agresividad en ataque, sino al hecho de que el Real Madrid fallaba desde la línea de tres puntos (1 de 10) y Bullock (16 puntos) era el único que acababa el tercer periodo con dobles dígitos. El siguiente madridista en anotación, Herreros, quedaba en siete. Para colmo, el Real desperdiciaba tiros libres. El Partizán, impulsado por Avdalovic en dirección y Milojevic en las zonas, llegó a tener ventaja de 12 puntos (29-17, min. 16).

El último cuarto comenzó con otro mazazo para el Real: Bennett se resintió de la lesión en el tobillo y tuvo que retirarse, tras haber intentado ayudar algunos minutos, sin fortuna. Fue entonces, con la cabeza en la guillotina (58-52, min. 31), cuando los hombres de Maljkovic dieron lo mejor de sí mismos. Bullock, cansado, ya no producía en ataque, pero emergieron un extraordinario Gelabale, colosal en todo (defensa, rebotes, puntos, tapones, ayudas, asistencias...) y un indomable Alberto Herreros, con rabia ganadora. El capitán forzó la prórroga con un triple milagroso a 12 segundos del límite, y en el suplemento llegó la recompensa. El americano Stepp compensó en parte la eliminación de titulares en el Partizán, pero Gelabale, Bueno y Herreros coronaron la hazaña.

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Bennett, otra vez lesionado

La victoria madridista en Belgrado, que le acerca a la cabeza de su grupo en la Euroliga, tuvo un tributo amargo en la recaída de Elmer Bennett, que se resintió de la lesión de tobillo que le ha tenido al margen en varios encuentros. Es la segunda vez que sucede esto en pocos días, ya que el base madridista recayó también en el compromiso anterior de Euroliga, en Sopot, donde pese al dolor precipitó su regreso a la actividad intentando colaborar de algún modo con su equipo.

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