Balonmano - Champions | Barcelona 35 - Pick 26

El Barcelona se divierte

El partido no tenía ninguna trascendencia, ya que el Barcelona tenía asegurado el segundo puesto del grupo y el conjunto húngaro el primero.

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El Barcelona cerró la fase de clasificación para octavos de final de la Liga de Campeones con una victoria sobre el Pick Szeged húngaro, por 35-26, en un partido totalmente intrascendente para ambas escuadras, ya que el Szeged era matemáticamente primero de grupo y el Barcelona, segundo.

La situación de ambos equipos propició que el encuentro no tuviese prácticamente historia porque la dureza extrema de la defensa húngara no existió hasta los minutos finales del encuentro y cuando no les hacía falta para nada.

El Barcelona, sin ninguna presión, realizó un balonmano muy fluido en ataque y presentó una sólida defensa seis-cero que frenó la ofensiva visitante. Además, el gran momento de forma de Laszlo Nagy, Iker Romero y Jerome Fernández, que en algunos momentos del partido intercambiaron la posición de central y lateral izquierdo, fue decisivo en ataque, al igual que en otros instantes Salva Puig pasó de su posición de pivote defensivo a su natural de lateral derecho.

Lo cierto es que la salida del Barcelona fue fulgurante y en poco más de diez minutos el marcador señalaba un claro 11-4 y el técnico visitante Peter Kovacs pedía tiempo para recomponer su defensa.

El receso no sirvió de nada porque los lanzamientos de Nagy e Iker Romero pulverizaron la línea de contención húngara y un tanto de Lars Jeppesen daba la máxima ventaja local del primer tiempo, a dos minutos para el descanso (19-9), sin que el meta Puljezevic pudiese parar un solo lanzamiento.

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En la segunda mitad el Szeged reaccionó por medio del central serbio Daniel Andjelkovic y el lateral croata Vladan Matic y obligó al técnico catalán Xesco Espar a pedir tiempo (23-18,m.40).

Jerome Fernández asumió la tarea de lanzamiento desde el lateral izquierdo, apoyado por Xavier O'Callaghan, dejaron las cosas en su lugar (33-24, m.55). Esto hizo que los húngaros tirasen la toalla a base de golpes y la dureza de su defensa llegó a tal punto que se quedaron con sólo dos jugadores de campo por exclusiones y la expulsión de Bajusz (m.58), aunque esto no descentró a los locales que sentenciaron con un claro 35-26 final.

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