Muhammad Alí fue el gran símbolo de dos generaciones
El Vietnam y el Islam, claves


Entre abril y junio de 1967, las distintas organizaciones del boxeo mundial y la todopoderosa Comisión Atlética de Boxeo del Estado de Nueva York fueron retirando a Muhammad Alí, nacido Cassius Clay, todos sus respectivos títulos de campeón mundial de los pesos pesados. El 28 de abril de 1967, en Houston, Alí se negó a pronunciar el juramento de obediencia al Ejército de Estados Unidos. Sus razones: Mi religión me impide aceptar este compromiso, soy un ministro del islam que nada tiene contra los vietcong.
En junio, con el país empeñado en una feroz polémica y Alí hecho el emblema de pacifistas, demócratas y de los Musulmanes Negros, el juez Ingraham, en Houston, multó a Alí con 10.000 dólares y le propuso una condena de cinco años en prisión.
Despojado de sus títulos, Muhammad no iría a la cárcel, pero su carrera había quedado arruinada en su cenit. A cambio, consolidaría el carisma. Conquistaría el aplauso de dos generaciones. Cuando su primer gran combate con Joe Frazier, en 1971, el Madison Square Garden vivió una curiosa confrontación: las personalidades demócratas iban con Alí. Y los republicanos jaleaban a Frazier. En 1996, encendió la llama olímpica de Atlanta: reivindicación.
Entre el Parkinson y la comida rápida
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Muhammad Alí boxeó hasta los 39 años. Le retiró una infamante derrota ante Berbick, en diciembre de 1981. En 1978, perdió y reconquistó (por tercera vez, caso insólito) ante Leon Spinks el título que arrebató a Foreman en 1974. Aunque su estado mental es bueno y le cuida en Michigan su esposa Lonnie, el Mal de Parkinson es la resaca de su fabulosa carrera.
Foreman volvió a coronarse campeón a los 45 años. Ha hecho fortuna como reclamo de cádenas de comida rápida.