España sufrió un revés
Las victorias de Robredo y Verdasco, único consuelo del día


Ganas o no ganas: el resto es basura, solía decir el gran Jimmy Connors, alguien a quien Rafa Nadal se parece bastante. Hoy tenía que ser el día de la alternativa del Principito Nadal ante el viejo rey Agassi, pero un cortocircuito del destino propuso un cruce amargo de cables. En suma, ayer fue el día de la desilusión de las pasiones tardías. Primero, Costa y Corretja no están empezando precisamente una nueva vida. Sin apelación y sin dudas, Henman y Srichaphan les mostraron el camino de salida. Menos dudas tuvo Ferrero.
Ferrero no puede escudarse en el cambio y estreno de nueva raqueta para defender una derrota indefendible. Luis Horna, de Lima, pero con las piernas del Roberto Carlos joven, le sacó de la pista en una oleada de pelotazos tan eléctricos como la voz de Bruce Springsteen. Por las excusas de la altura, no parece sino que Horna fuera un cóndor: pero Ferrero ganó este torneo, el año pasado, en esta misma altura. Y a Feliciano se lo llevó por delante el tren blindado llamado Safin, cuyo revés circulaba a velocidad imposible para el drive cruzado de López. Dejando el saque a un lado, o Feliciano va arreglando el juego de pista, o su subida a los cielos tendrá que esperar.
Pero esto tenía que ser el final remoto de una crónica febril con otra victoria épica del niño Nadal: como uno de estos domingos explosivos de la Davis 2004, en Brno o en Alicante. Si Nadal le hubiera ganado a Spadea, (Spa-¿qué?: dicen que es de Chicago, de mujer colombiana, habla español), su duelo de hoy con Agassi tendría el valor del paso del testigo: Nadal nació el año que Andre debutó en el circuito profesional, pero su juego aún necesita ajustarse a las pistas rápidas. Contra Spadea-Spaqué, el Principito del tenis español jugó un tremendo partido de tierra batida... sobre el veloz Greenset del Rockódromo. En arcilla roja, hubiera ganado Nadal, cuya competitividad es absolutamente tan feroz y enfermiza como la del mismo Connors. Como Hewitt, como Connors, Nadal es un pasional enfermo del triunfo. Pero sobre la alfombra sintética, todo lo que ganó el Principito fue un puñado de calambres y una derrota de ésas tan honrosas que llenan de héroes morales los cementerios. Pasaron Robredo y Verdasco, el amiguete de Beckham que sacó a 227 km/h.: hoy se eliminan entre ellos. Ganas o no ganas. El resto es basura. Rafa Nadal no lee a García Márquez, sino a Jimmy Connors.
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Goteras en las pistas secundarias
La lluvia que a lo largo de la semana ha sido una constante en la capital madrileña adquirió protagonismo en el Masters, donde las goteras provocaron la suspensiones momentáneas de los partidos en las pistas Alcalá y Cibeles. En el momento del incidente en la pista Alcalá se disputaba el encuentro entre Guillermo Cañas y Joachim Johansson con 7-6 y 0-1 favorable al segundo, mientras que en la Cibeles se medían la pareja Bjorkman/Elrich ante Chela/Pavel con 7-6 y 4-4, también para éste último dúo. Después de que diversos operarios secaran las pistas con toallas y secadores, los partidos se reunudaron sin problemas y las goteras no volvieron a aparecer.