Dzomba responde a la exhibición del Alcobendas
La estrella croata evitó la derrota del Ciudad Real


Sin ver el partido y echando un vistazo al marcador final (33-36), muchos pensarían en un triunfo cómodo del Ciudad Real, que se habría relajado en los últimos minutos reservando jugadores para su estreno el sábado en la Copa de Europa. Se equivocan, porque ayer nada fue como parece.
En el Municipal de Alcobendas hubo una exhibición antológica de los locales ante el mejor equipo del mundo. Victoria al margen, el Ciudad Real recibió una curita de humildad. Pequeña, pero curita a fin de cuentas.
Juan de Dios, que no paró de protestar ni un momento a los árbitros, a la mesa y a cualquiera que pasara por su lado, tiró de toda su galaxia para solventar el desaguisado: 25-23, minuto 41. Fue el croata Dzomba, en su debut en la Liga tras superar una lesión, el que dio luz al campeón. Su calidad sobrenatural decidió el partido: 11 goles sin fallo, incluido cuatro penaltis.
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Pero hablemos de los héroes, del Alcobendas, un club con un presupuesto siete veces inferior al de su oponente. Que para colmo perdió hace dos semanas a Radjenovic, su mejor lanzador. Y que ayer no contó con Saric, porque el Ciudad Real no permite a sus cedidos jugar contra ellos. Como tampoco estuvo Pogorelov, recién llegado de La Mancha. Y no queda ahí la avería: el prometedor extremo Javi Parra, su máximo goleador, no actuó por lesión.
Todo eso y mucho más llevó a algunos a hablar de trámite, pero no conocen el espíritu Guijosa, el que ha imbuido a toda la plantilla. El ardor guerrero del Alcobendas y su defensa, abierta, muy abierta (5-1, 4-2, 6-0 muy activa) frenó en algo el arsenal ciudadrealeño. En ataque, juego de equipo, circulación, apertura a los extremos, pasé al pivote, penetraciones (Valenzuela, por cierto, estuvo genial). Todo valía para paliar la falta de lanzamiento y superar al ogro rival, con la mejor defensa de la pasada Liga.