Hicham El Guerrouj. Su madre le puso en la senda de Paavo Nurmi

Alejandro Delmás
Importado de Hercules
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Mandari es la primera culpable de que Hicham El Guerrouj (14-9-74) haya dado caza a Paavo Nurmi. Mandari, madre de Hicham, impidió que siguiera jugando de portero de fútbol: ella, madre de ocho, estaba harta de lavar camisetas sucias. Quería un deporte más limpio para ese canijo suyo que tan bien subía por los senderos rifeños de Berkane. El padre, Mohamed, albañil escayolista, no paraba para mantener a la pequeña tribu. En la fe obstinada de El Guerrouj hay algo del determinismo de Abd-El-Krim. Lo que empezó con la plancha de Mandari y las escayolas de Mohamed continuó en 1996 (Juegos de Atlanta). En la final de 1.500, Hicham pisó a Morceli, cayó y perdió, de rodillas y entre lágrimas.

Ganarás más cosas de las que puedes soñar. Así, por teléfono, habló el difunto rey Hassan II a El Guerrouj cuando éste lloraba en Atlanta. Traducido al español, El Guerrouj significa vieja moneda que viene del Este. La vieja moneda se transfiguró en viento de venganza cuando perdió la final de 1.500 de Sydney ante Ngeny, de Kenia. En el Mundial de París 03, Kipchoge, más Kenia, arrebató a El Guerrouj, el oro de 5.000 metros. Y ahí, Hicham empezó a mirar a Ngeny, Lagat, Kipchoge y todos los de Kenia, como Abd-El-Krim miraba a Silvestre y a los españoles. Ahora, Hicham ha dedicado sus oros atenienses a Marruecos y al mundo musulmán. Cumple el Ramadán y reza cinco veces al día mirando a La Meca. Pagó la peregrinación de toda su familia allí. Hijo adoptivo de Hassan II, no olvidará que fueron Mandari y Mohamed, quienes le pusieron en la senda de Paavo Nurmi.

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