El día de Valverde
Tomará parte en la etapa reina. Su rendimiento, una incógnita

Lo sucedido con Alejandro Valverde después de su caída, los empujones de los compañeros y la alarma general, la intriga de ayer, los partes médicos, todo, demuestra la importancia que tiene este ciclista de 24 años que todavía no ha ganado nada, como apostillan siempre los escépticos. Ha ganado mucho, pero los nadas a los que se refieren los críticos tiene que ver con los Tours y las Vueltas y es cierto, de eso no puede presumir todavía.
Sin embargo, esos grandes triunfos no le han hecho falta para lograr el respeto general, que es una mezcla de admiración y miedo, especialmente en el pelotón, que con su espera al herido confirmó que el chico ya no es una promesa, sino un líder inminente, un maillot amarillo virtual, el jefe de mañana, el que decidirá equipos y escapadas. Ese gesto fue la primera macroencuesta entre los expertos internacionales sobre quién es Valverde.
Es imposible prever cuál será su rendimiento hoy. Ayer se levantó ligeramente optimista aunque si por la noche le dolía la rodilla, por la mañana le molestaba la cadera. Por eso le hicieron una resonancia en el hospital de Almería, donde descartaron cualquier tipo de fractura. Por la tarde se entrenó durante 40 minutos sobre una bicicleta estática. Se sintió bien, pero esa prueba no es un verdadero ensayo de lo que sufrirá hoy: baches, tensiones, escaladas con el cuerpo levantado, pura competición. Le perjudica el trazado, durísimo, y la distancia, muy corta, 145 kilómetros. No habrá tiempo ni para calentar las piernas.
Es de suponer que el Liberty endurecerá el ritmo sobre el kilómetro 44, en la ascensión al primer coloso. La intención: comprobar el estado de Valverde, su principal enemigo. No hay ni reproches ni dilemas éticos.
Día de ataques.
El descenso de esa subida se enlaza con la siguiente y la posterior bajada con la ascensión al observatorio astronómico de Calar Alto, un puerto inédito. Ni un tramo de llano. Salvo que el Big Bang nos deje en el mismo sitio en el que nos encontramos, que no parece, la Vuelta a España se decide hoy y lo que sigue será una confirmación de puestos. Hay que atacar.
Además del seguimiento a Valverde, que será como un Gran Hermano ciclista (con televisión en directo), causa mucho interés ver qué ocurrirá con Nozal, si aceptará vaciarse en la última subida en favor de Heras, aun a riesgo de perder sus opciones de podio que quizá pudieran ser, de resistir hoy, opciones de victoria final. Atención también a Landis, porque si pasa la jornada entre los mejores se sentirá, por primera vez, candidato.
Un último resquicio queda para los valientes, para aquellos que deben recuperar una gran distancia, de Aitor González a Cunego pasando por Garzelli y Hamilton: intentar una escapada suicida que les permita luchar por la etapa y, de paso, quién sabe si por la general. No olvidemos que Cunego ya hizo algo parecido en el pasado Giro de Italia y le sirvió, finalmente, para ganar la carrera.
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Según informa Bermejo, la novia de Valverde, Ángela, con quien se casará el 30 de octubre, asegura que ha tenido una recuperación espectacular. Ángel Ros, su fisioterapeuta, afirmó que está bastante mejor de lo que podía esperarse, pero hasta que estemos en marcha no sabremos si puede continuar. Hay miedo, y no se disimula, de que una mala postura para evitar el dolor le provoque una tendinitis o contracturas musculares.
Hoy es el día de Valverde. El rival a batir es su propio cuerpo, ese que parece invencible.