La máquina del Tour cazó a Casagrande y a Golbano
Superaron los niveles sanguíneos permitidos

La máquina antidopaje del Tour y los Juegos se cobró ayer sus dos primeras víctimas: el italiano Francesco Casagrande (Lampre) y el almeriense Carlos Golbano (Costa de Almería-Paternina). En el caso de Casagrande, éste superó el nivel de hematocrito permitido por la Unión Ciclista Internacional (hasta un 50%). Golbano no superó las pruebas realizadas con el método australiano, con un analizador hematológico de gran precisión.
Ambos fueron declarados no aptos para competir. No se trata de positivos, sino de unos parámetros sospechosos. Si el nivel en sangre supera el 50% puede indicar la presencia en el organismo de la hormona eritropoietina, más conocida como EPO, que es considerada dopante y está prohibida por la Agencia Mundial de Antidopaje, a cuyo protocolo está suscrito la UCI. Estos dos ciclistas tendrán que repetir el análisis de sangre y orina en Lausana (Suiza) dentro de quince días y en caso de que volvieran a superar los límites, ya serían sancionados.
Esta máquina ya estuvo en el Giro, donde también pilló al colombiano Huberlino Mesa y al esloveno Jure Golcer. Y también en el Tour, donde no pasó por alto el nivel de reticulitos del vasco Gorka González.
El ingenio antidopaje seguirá toda la Vuelta a España, pero no se harán controles de sangre todos los días. Haremos aproximadamente los mismos que en el Giro y en el Tour, explicó Leon Schattenberg, presidente del Comité Antidopaje de la UCI.
Noticias relacionadas
No detectamos nada raro
El Lampre y el Costa Almería coincidían plenamente en sus explicaciones sobre sus corredores expulsados: Hemos hecho nuestro propio control sanguíneo antes de llegar a la Vuelta y no se detectó nada raro en Carlos, dijo Juan Martínez Oliver, del Costa Almería. El traspié le puede costar muy caro a Casagrande, que tiene ya 34 años. El italiano no pudo correr el Giro por culpa de una lesión y venía con el equipo a su disposición para disputar la general. Cuando acabe la Vuelta y tras no disputarla deberá afrontar la renovación o no de su contrato.
