Balonmano | Resaca de los Juegos

La Selección envejece y no se vislumbran relevos

"El cambio generacional ahora es obligado y no está nada claro"

<b>DESPEDIDA ANUNCIADA. </b>Dujshebaev se retira de la Selección después de haber sido uno de los baluartes de la generación de las medallas.
Ricardo González
Diario AS
Licenciado en Periodismo en 1997 y desde ese año redactor de Diario AS. Se apasionó del baloncesto europeo mucho antes, cuando era un niño en los 80, y en la actualidad es cronista del Real Madrid, del que ha cubierto más de mil partidos entre la ACB y la Euroliga. Estuvo en Japón 2006, en el primer Mundial que ganó España.
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La generación de las medallas, la que se subió al podio en cinco ocasiones entre 1996 y 2000 (plata en los Europeos 96 y 98 y bronce en Atlanta 96, Sydney 00 y el Europeo 00), desaparece. En los pasados Juegos dio sus últimos coletazos. Lleva extinguiéndose desde 2000. Desde entonces no hay medallas para la Selección, aunque se hayan rondado. Desde entonces el goteo de despedidas (Urdangarín, Guijosa, Urdiales, Chepkin, Olalla...) ha acelerado el adiós de un grupo mítico. En 2004 se cierra el ciclo olímpico con la retirada de Masip y el adiós de Dujshebaev a la Selección y el más que probable de su entrenador, César Argilés, que acabó contrato el 31 de agosto.

El relevo generacional ahora es obligado. En el pasado Europeo se hizo un intento, pero sólo sirvió para dar descanso a los más veteranos, opina Juan de Dios Román, el seleccionador de los podios. En su momento lo dije y resulté antipático, pero el Mundial 01 no servía para nada sin renovación. Era el momento y no se hizo. Ahora no hay otro remedio y el cambio generacional no está claro. El modelo profesionalizado de los clubes perjudica al equipo nacional, pero la Federación está obligada a invertir en jóvenes. Lo que ahora viene por detrás no garantiza la calidad actual. Hacen falta medidas para equilibrar el problema, pero nadie hace caso porque son incómodas de tomar. El calendario es agotador. Necesitamos ideas y trabajo en conjunto. Desde 2000 ni la federación ni Argilés han hablado conmigo. Ahora, si Argilés no sigue, no se trata de que desaparezca.

Croacia.

Valero Rivera no cree que haya un agujero negro. A Dujshebaev será imposible reem­plazarle, pero hay gente para formar una Selección muy competitiva. El ejemplo es Croacia, que ganó el oro en Atlanta y ha repetido con un equipo diferente.

Si Fernández ganase las elecciones, Manolo Cadenas (Ademar) podría ser el seleccionador. El leonés cree que aunque la Selección deje paso a los jóvenes no se pueden desdeñar campeonatos. Si no hay relevos de la misma calidad, hay que apostar por un juego más de equipo.

Javier Equisoain (Portland) apunta a la primera línea. Se va a echar en falta un director de juego. Se acerca una cuesta arriba dura para la Selección, una época de transición. No hay que despedazar al seleccionador.

Chechu Fernández aspira a la presidencia

Los ciclos entre Juegos regulan también los periodos presidenciales en las federaciones olímpicas. El actual rector de la Española de Balonmano, Jesús López Ricondo, debe convocar en breve las elecciones a la presidencia que podrían celebrarse en noviembre. Se presentará a la reelección, pero enfrente tendrá competencia en Chechu Fernández, histórico del Atlético de Madrid, que estuvo a punto de ganar hace cuatro años. Ahora vuelve a la carga. En su grupo de trabajo se incluyen otros grandes del balonmano español como Cecilio Alonso y Lorenzo Rico. La sensación que se percibe en el balonmano es la de un ciclo acabado. Es necesario un cambio. Nuestro deporte ha ido perdiendo terreno socialmente en los últimos años, también ha bajado el número de practicantes. Queremos doblegarnos y cambiar la inercia de la Federación, explica Fernández. Suena también Alfonso Martínez, antiguo presidente del comité técnico de árbitros, como candidato.

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Varios internacionales, cercanos a la retirada

Los jugadores de balonmano alcanzan su plenitud a edades más avanzadas que en otros deportes y en varios casos, como se ha visto en los Juegos (Lavrov, Tuchkin...), siguen brillando a los 40 años, pero son excepciones. La realidad de nuestra Selección es que de los presentes en Atenas la mitad dirá adiós en unos años. Especialmente preocupante es el puesto de central, huérfano tras la retirada de Masip y el adiós de Dujshebaev, leyendas insustituibles. Carlos Ortega tampoco seguirá.

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