Yago Lamela tiene el enemigo en casa: Lino
El ex cubano puede luchar hoy por una medalla

Yago Lamela llega al final de un vía crucis y Joan Lino Martínez espera su momento de gloria. El asturiano que vive en Valencia afronta la final de longitud como un cáliz que hay que beber; el habanero que reside en Madrid, como una bendición del cielo. No estoy para luchar por las medallas, dice Yago. Espero estar entre los tres primeros, proclama Joan Lino. El vía crucis de Yago se debe a una dolorosa bursitis en el tendón de Aquiles de su pierna izquierda, la de batida, la que impulsa todo el cuerpo hacia lo que en tiempos eran 8,56 metros y ahora es medio metro menos. Con la primera marca ganaría en Atenas casi seguro; con la segunda, demasiado ha hecho estando en la final. Yago no tiene ritmo de competición y, lo que es peor, no tiene confianza en sí mismo.
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Vayamos a los números: para vencer en Atenas habrá que volar por encima de 8,40 metros, que no es mucho vuelo, pero que es algo inalcanzable para los dos españoles. Sobre todo para Yago, claro, que tiene 8,06 esta temporada. Si pasa a la mejora (ocho primeros) ya será un éxito colosal. Lino le aventaja en veinte centímetros, que es mucho, y en toda la ilusión del mundo, que es un infinito. Está pletórico de forma y alcanzar una medalla será difícil, pero no imposible. El metal menos precioso se jugará, problablemente, en una marca similar a la que ostenta el ex cubano (8,26 metros).
El gran favorito es el estadounidense Dwight Phillips, el actual campeón del mundo, acreditado en 8,60 metros. Las demás medallas están abiertas, pero no para un hombre renqueante y poco seguro, como es Yago Lamela en estos momentos. Un vía crucis le espera. Siempre nos quedará Lino.
