El Guerrouj lanza el reto a Bekele en los 5.000
El marroquí tendrá la oposición de keniatas y etíopes


Aquí, Kenia y Etiopía, con Kipchoge y Bekele como patrones de casa. Aquí, Hicham El Guerrouj. Empieza la pasión de un 5.000 cuya final del sábado puede ser tan memorable como el combate semisalvaje del Mundial de París 2003. Entonces y ahora, El Guerrouj quería emular a Paavo Nurmi y doblar en los cinco kilómetros el oro de 1.500 conseguido el martes. Entonces y ahora, Kenia y Etiopía han desplegado a sus jaurías cazadoras para derrocar al califa marroquí.
Empezó Etiopía: con el riquísimo Kenenisa Bekele (Kenenisa significa rico en etíope amhárico) y con Egziabher Gebremariam al frente del primer pelotón de castigo para El Guerrouj. Era la primera semifinal. Ganó el millonario Bekele parando el reloj en tiempo de 13:21.16, y Gebremariam se dejó la piel para impedir que El Guerrouj alcanzase el segundo puesto: en una semifinal... Gebremariam sólo cedió ante Bekele, y por cuatro centésimas de segundo. El Guerrouj fue tercero, 13:21.87, pero en el combate se dejó a uno de sus mejores servidores: Hicham Bellani, sexto y primer no clasificado en esta serie. Se retiró el español Carlos García.
Después se iban a invertir los papeles: Kenia sólo había tenido un hombre en la primera semifinal. Chebli, que cumplió con su primera misión: eliminar a Bellani, el escudero de El Guerrouj. Ellos trabajan tan en equipo como los licaones, los perros cazadores de la sabana de Mara Masai. En la segunda semifinal sólo hubo un etíope, Berhanu. Ahí llegaban nada menos que Eliud Kipchoge, el campeón mundial de la distancia, el joven verdugo de El Guerrouj en París 2003, y John Kibowen: dos Nandis de pura cepa. Y Kipchoge, de los Nandis de pata negrísima: los de la tribu Kalenjin. De ellos dicen en Kenia que ya salen corriendo del vientre de su madre. Y aseguro que no lo dicen en broma.
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Kipchoge, al que entrena Mike Kosgei, otro Nandi, se limitó a clasificarse y dejó ganar al argelino Saidi Sief, que vuelve a competir tras cumplir sanción por dar positivo en un control. Berhanu fue tercero. Kibowen, cuarto. No pudieron evitar que se metiera en la final Abderrahim Goumri, otro fiel escudero de El Guerrouj. Zersenay Tadesse, el eritreo vecino de Madrid que era ciclista, fue séptimo: resultó finalista por tiempos.
Roberto García y Carles Castillejo no podían sobrevivir en este páramo africano. Como es un páramo o una sabana, todo está tan claro como en las masacres sangrientas del Serengeti: Kenia y Etiopía cercan a El Guerrouj. El califa tendrá que correr mucho para salir vivo.