Atenas 2004 | Atletismo

Caída a más de 36 kilómetros por hora

Allen Johnson, el favorito, fuera de combate

<b>AL SUELO. </b>Allen Johnson tropezó aparatosamente con las vallas y solventó sus dificultades lanzándose en plancha a la pista para evitar darse con la cara en uno de los obstáculos. Era el favorito al oro.
Ángel Cruz
Redacción de AS
Actualizado a

El estadounidense Allen Johnson no podrá dedicar la medalla de oro de las vallas altas a su novia Torri Edwards, una de las mejores velocistas del mundo, cazada por los expertos antidopaje. No podrá luchar por el título porque ayer los obstáculos se cruzaron dolorosamente en su camino y acabó cayendo aparatosamente sobre la pista, en felina zanbullida por debajo de una de las vallas, para evitar comérsela, literalmente. Adiós al favorito, al hombre que ya ganó en los Juegos de Atlanta y que tiene en su haber cuatro títulos mundiales, el último de ellos conseguido hace un año en París. Cuando viajaba entre valla y valla a unos 36 kilómetros por hora, una de ellas se enganchó en sus piernas. Allen Johnson, que mide 1,78 metros, altura casi irrisoria para un vallista, acostumbra a derribar muchos obstáculos (de 1,07 metros de altura), en contra de su voluntad, con mucho perjuicio y ningún beneficio.

Pero normalmente aguanta los golpes, no se desequilibra, y solventa la situación venciendo y poniéndose luego unas tiritas en las espinillas. Pero ayer fue distinto. Iba en una serie dura, incluso para él, porque le acompañaban el cubano Anier García, un asiduo de Guadalajara que es el actual campeón olímpico, y el letón Stanislavs Olijars, otro de los candidatos a medalla. También corría el español Felipe Vivancos, pero esa era otra historia. Allen forzó la máquina y las vallas se convirtieron en murallas. Se enredó en una, sorteó como pudo otra, se atragantó en una más y se lanzó en plancha, como a una piscina, para evitar romperse la cara con la siguiente.

Perplejidad. Allí se quedó el norteamericano, tendido en el suelo, con cara de perplejidad más que de susto. Viendo como los demás llegaban a la meta. Adiós al oro. El estadounidense, nacido hace 33 años en Washington, patrocinado por Nike y estudiante en sus años mozos en la Universidad de Carolina del Norte (como Michael Jordan, como Marion Jones), ya no podrá ofrecer el oro a Torri Edwards, su chica, para compensarla de los dos años a la sombra que la esperan. Torri fue víctima de la USADA, el organismo antidopaje americano, al que Allen igualó en su día en malas intenciones con la Gestapo. Las vallas, traidoras e inquisitoriales, también tienen muy mala uva.

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