Atenas 2004 | Atletismo

Kenia no falló e hizo triplete

Luismi Martín Berlanas resistió y fue quinto, el primer blanco.

<b>IMPARABLES. </b>Brimin Kipruto, Ezekiel Kemboi y Paul Koech (izquierda a derecha) superan la ría con aplastante facilidad.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

La clave es la cara de hambre. Por mucho que se afilen el gesto Berlanas, Eliseo Martín o Pentinel, eso no pasa de ser un disfraz. Esa cara de hambre que tienen Kemboi, Kipruto y Paul Koech no se aprende en ninguna pista. Los tres nativos de la altiplanicie africana, cerca de la Cuna de la Humanidad, la Garganta de Olduvai, pesan en total... 170 kilos. Con eso salen dos personas normales de las que almuerzan cada día un menú en un restaurante de Madrid. Problema matemático: a fuerza de no comer menús, los hijos de las tribus kenianas Nandi, Keiyo y Tugen ponen tres sujetos voladores, ligeritos de equipaje, donde sólo cabrían dos hombre blancos devoradores de menús. Y así vamos.

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Sus piernecillas parecen las de un gorrión. En los hoteles desayunan un té y un bollito. Para ellos, un lujazo. En sus casas no hay televisión. Quizá, algún transistor viejo en el que los ancianos se enteran de los títulos que ganan sus nietos: los hijos de Eldoret, de las colinas de Ngong, del valle de Mara Masai, del Serengeti.

Ayer, Kemboi, Kipruto y Koech, Nandi, Keiyo y Tugen, pasaron por el primer kilómetro a menos de tres segundos del récord mundial. Ahí empezó a morir Pentinel. El Penti, que hace menos de un mes sumaba cinco 400 a menos de un minuto de media en plena calor de Sevilla. Pero, se ponga como se ponga, el ultracompetitivo Penti no tiene cara de hambre. Al paso por los dos kilómetros, los artistas del hambre y de Mara Masai habían destrozado la carrera. El único blanco que resistió, con la pulsera de Armstrong en la muñeca, fue Luismi Berlanas. Cuando Berlanas entraba, quinto, tres hijos de la planicie keniana ya bailaban en la meta una danza ritual, casi de la noche de los tiempos. Kemboi ganó en 8:05.81. Brimin Kipruto, de 18 años, fue plata en 8:06.11. Koech, bronce: 8:06.64. Eliseo fue noveno. Pentinel llegó 14º, hecho un valle de lágrimas. Era el valle de Mara Masai, el de los artistas del hambre.

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