El Guerrouj, por fin
El marroquí gana el único título que le faltaba: campeón olímpico


El rojo llanto de Hicham El Guerrouj corta la goma roja de la pista del Estadio Olímpico. Es rojo el llanto, es roja la victoria de su vida. El verde y el rojo de Marruecos mandan en el uniforme de carrera de El Guerrouj, que se adorna el pecho con crespones, cintitas rojas. ¿Por qué tanto rojo? El rojo es el color que usa un verdadero musulmán para espantar el mal de ojo. La Alhambra es el Castillo Rojo del sultán de Al Andalus, el Qusayr Al Amra.
El sultán marroquí de Yfrane, en las montañas del Atlas, tan cerca del Al Andalus, temía al mal de ojo en los Juegos Olímpicos. En Atlanta 1996, Hicham El Guerrouj se cayó en la final. En Sydney 2000, sucumbió ante la cacería que le montaron los hombrecitos indomables de Kenia.
Por cuestión de ritmo, la final que redimió a El Guerrouj no iba a consolar a Reyes Estévez de sus penurias olímpicas. A principios de año, Reyes regresó admirado de la dureza de los entrenamientos de El Guerrouj en su cubil montañoso de Yfrane. Hicham había reducido su vida a la conquista del oro de Atenas. Reyes estuvo en el Atlas algunas semanas. Gran diferencia: El Guerrouj vivía allí.
Ahora, Reyes quería una final a 3:40.00. Pero antes del 800 (2:01.93), entre tirones y relevos de Lagat y Kiptanui, ya se percibió que no era el Reyes de semifinales: no fluía. Ahí, El Guerrouj se hartó de ser la presa y pasó a ser cazador. E impuso un ritmo sólo asequible para Lagat. El ritmo de roca forjado en las alturas calcáreas de Yfrane.
En la última vuelta, Reyes intentó irse con los dos grandes. Heskho estorbó. Ahí apareció Rui Silva: el portugués rebasó a Reyes y Heskho cuando en la recta, El Guerrouj y Lagat, los jefes, cortaban la densa noche de Atenas como una tempestad eléctrica. Pasó Lagat, pero El Guerrouj, el califa, hinchó su pecho con los glóbulos de Yfrane. En los últimos 10 metros, Lagat se rindió, y el califa del Atlas sometió al mal de ojo en 3:34.18. Seis segundos por debajo del ritmo que quería Reyes, séptimo. El bronce, para Silva. El mal de ojo, a paseo. El califa se arrodilló entre sollozos, se cubrió con la bandera roja carmesí de Marruecos y escuchó la llamada de su rey.
Reyes Estévez: "Me ha faltado chispa"
Me he encontrado muy mal y muy cansado. No me dejaban correr y por eso he dado un acelerón. No he podido ni he sabido estar con los que iban en cabeza. Me ha faltado chispa y es una pena porque ésta era una carrera ideal para mi. En cuanto a la victoria de El Guerrouj, me alegro mucho por él porque al final ha conseguido ser campeón olímpico. Si él lo ha sido con 31 años, no veo porque yo no puedo hacerlo con 32.
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