Con Jesús Rollán se va el mejor portero del mundo
El madrileño echó pie a tierra tras jugar ante Egipto

El sábado le quitaron dos muelas y un puente. Ayer volvió a resentirse de su lesión en los abductores. La espalda no le deja dormir muy a menudo. Tanto que le ha llevado dos veces al quirófano. La primera fue un martes y al día siguiente estaba jugando. En otra ocasión, le operaron de las dos rodillas un par de meses antes de un Mundial y lo acabó disputando. Ayer dijo basta. Fue en la piscina principal de Atenas-2004, la de Michael Phelps, la de los más grandes.
España jugaba contra Egipto un partido de trámite que ya está en la historia porque fue el del adiós de Jesús, de 36 años. De pronto, el seleccionador Joan Jané dio la orden de que Ángel Andreo dejara la puerta. Rollán entró y no tardó en recaer. Acabó como pudo, pero su última intervención fue despejar la pelota: como siempre. El mejor portero de la historia de nuestro waterpolo, el considerado durante años como el mejor del mundo, el campeón (y subcampeón) olímpico, del mundo, de los Juegos Mediterráneos, de Liga, de Copa y de Europa de clubes, de todo, decía adiós en su quintos Juegos. Los primeros fueron los de Seúl-88, los últimos son éstos.
Lágrimas.
No puedo más. Gracias a todos. Se acaba mi vida en el deporte y empezará la de Rollán, el entrenador. Necesito llorar, desahogarme, pasear por mis recuerdos, revivir tantos momentos felices, tantos amigos, tantísima felicidad... ¡Han sido 18 años en el tajo! Quiero abrazar a mis padres, a mi mujer, a mi hija, a los amigos, a Ballart, a Pedrerol, al Chava, a todos. Ballart, el Chava, todos, le abrazaron en el vestuario. Se iba en un momento complicado: España necesitaba que Grecia ganara a Italia para entrar en cuartos. La goleada a Egipto no valía tras el fiasco frente a los alemanes. Pero como el deporte a veces premia a quienes más se lo merecen, al final se cumplió el deseo: Grecia batió por la noche a Italia (6-4) y, de rebote, sí, España se metió en unos cuartos de final que le permitirán seguir viva para disputar las medallas. El último milagro de Rollán.
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