Atenas 2004 | Atletismo

Vasco cambió el bronce por el séptimo puesto

Victoria sorprendente de la griega Tsoumeleka

<b>ORO POR SORPRESA. </b>La griega Tsoumeleka, vencedora ayer.
Ángel Cruz
Redacción de AS
Actualizado a

Ganar una medalla olímpica es muy difícil. Repetir, casi imposible. Es lo que le sucedió ayer a María Vasco en los 20 kilómetros marcha. La catalana es ahora una atleta más madura, más asentada, más conocedora de la marcha y de sí misma que hace cuatro años. Y tiene mucha mejor marca. Pero ayer no pudo subir de nuevo al podio, colocarse sobre las sienes esa corona de olivo que le hubiera sentado tan bien, como ella misma decía en vísperas de la carrera. Acabó séptima, diploma olímpico. No está mal, pero supo a poco.

Y eso que María lo peleó bravamente. Fue en el grupo de cabeza hasta que sus fuerzas la abandonaron y hasta que sus rivales se mostraron más fuertes que ella. Y la más fuerte de las fuertes fue una griega llamada Athanasia Tsoumeleka, desconocida para el gran público, que llegó victoriosa al estadio olímpico entre loor de multitudes. Athanasia estaba muy retrasada en el ránking del año, pero hay que tener en cuenta que en los Mundiales del año pasado en París terminó en la séptima posición y que en los Europeos de Múnich 2002 finalizó en la novena plaza. Es decir, que la griega, que sólo tiene 22 años, estaba en la retaguardia, pero no excesivamente lejos de las mejores.

En todo caso, su triunfo fue una soberana sorpresa, pero Grecia jamás ha producido marchadores de altísimo nivel. Atrás dejó a la rusa Olimpiada Ivanova, campeona de Europa, y a la australiana Jane Saville, descalificada hace cuatro años en las puertas del estadio olímpico de Sydney cuando iba en cabeza. Se ha tomado la revancha. María, por su parte, tendrá que conformarse con tener una sola medalla olímpica. No es poco. En España, sólo Cacho tiene dos.

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Segunda helena campeona

Athanasia Tsoumeleka es la segunda mujer griega en proclamarse campeona olímpica. La primera fue la vallista Paraskevi Patoulidou, que ganó los 100 metros vallas en los juegos de Barcelona 1992, aprovechando una caída de la estadounidense Gail Devers en la última valla. Patoulidou no volvió a destacar nunca más.

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