Patricia Moreno se suma a la fiesta de las medallas
Logró en suelo el primer metal de la gimnasia femenina

La mejor actuación de la gimnasia artística española de la historia la redondeó la madrileña Patricia Moreno con su medalla de bronce en la final de suelo, que de paso la convirtió en la primera medallista femenina en unos Juegos Olímpicos.
Poco antes de su gesta, estaba en manos del psicólogo de la Federación Española de Gimnasia Amador Cernuda, recibiendo ondas cerebrales desde un laboratorio móvil. Esas ondas contienen registros de la voz maternal, que genera en las gimnastas la relajación necesaria para rendir en la alta competición. También estuvo regulando la generación de saliva con el mismo objetivo. Técnicas utilizadas por la NASA para preparar a sus astronautas, que en ocasiones llegan a incluir sesiones de hipnosis y sofronización.
Sonrisa intocable. La ciencia dio sus frutos porque Patricia Moreno saltó al tapiz con una sonrisa que no perdió en ningún momento, ni siquiera cuando se le fue un paso al intentar clavar la segunda diagonal. Patricia siguió ejecutando el ejercicio fundida con la coreografía, segura de que estaba firmando un concurso que podría valer una medalla. Fue calificada con un 9,487, y sólo fue sobrepasada al final del concurso por las rumanas Ponor (9,750) y Sofronie (9,562), que mostraron un nivel inalcanzable.
No se esperaba de esta joven gimnasta de dieciséis años que compitiera a tan alto nivel. De hecho, antes de saberse oficialmente que Elena Gómez entraba como segunda reserva de la final, estaba empatado con la americana Patterson, se especuló que podría haber un cambio si el desempate hubiera favorecido. Los técnicos españoles meditaron la opción de sustituir a Patricia Moreno por Elena Gómez, algo permitido por el reglamento, al considerar que la mallorquina tenía mayores posibilidades.
De haber sido así se hubiera creado una tremenda polémica porque la gimnasia es un deporte individual y hubiera parecido injusto que se le hubiera privado a Patricia Moreno de, al menos, haber adquirido la experiencia de estar en la final. No obstante, con un concurso tan flojo en el que la principal favorita la brasileña Dos Santos falló, Elena Gómez hubiera tenido serias opciones al oro. Junto a las rumanas y la brasileña era una de las grandes favoritas a obtener medalla. Hasta que Patricia se subió al carro con una histórica medalla de bronce.
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Las americanas reclamaron la nota de Kate Richardson
Al concluir la final de suelo, la delegación del equipo norteamericano reclamaron a los jueces por la nota con la que se había puntuado a su gimnasta Kate Richardson. La americana, sexta en la final con una nota en su ejercicio de 9,312 puntos, consideraba que su actuación merecía algo más. De hecho, nada más terminar su ejercicio, Richardson se abrazó a su entrenador para celebrarlo. Su cara cambió al ver la nota... baja, según su valoración. Así, ante la protesta norteamericana, los jueces revisaron de nuevo en video el ejercicio sin cambiar un ápice su nota anterior: 9,312. Sexta.