La sonrisa de Carolina arrasa en el heptatlón
Kluft no dio opción y se llevó el oro con 6.952 puntos


La marca más vendedora y atractiva en Suecia no parece sueca: es la sonrisa de Carolina Kluft. Nacida en Boras hace 21 años, la hija de un ex jugador de fútbol del Oesters de Vaxjö ha barrido el heptatlón olímpico como una tempestad de Laponia: esa misma tempestad sonriente que encantó al Mundial 2003 y al mundo, hace un año, en Saint-Denis, en París. Al final de las siete pruebas, los siete trabajos de Atenas, Kluft sumó 6.952 puntos. Segunda fue la lituana Skujyte, a nada menos que 517 puntos. La inglesa Sotherton quedó a 528 puntos, ya en el tercer escalón del podio.
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Con lo que no pudo Kluft fue con el espectral récord olímpico de Jackie Joyner-Kersee de Seúl-88: 7.291 puntos. Jackie Joyner era cuñada de Florence Griffith, la de los estratosféricos récords de velocidad, en ese mismo 1988. Jackie y Florence se entrenaban con el reputadísimo gurú Bob Kersee. Florence está en el otro mundo. Mejor no seguir, porque la vamos a liar. Volvamos a la sonrisa rubia...
La musa de Carolina es Carola, una cantante pop. No puedo concentrarme sin ella, no puedo vivir sin música, dice la ultracompetitiva chica de Boras, cuyo lema es: No dejes sin intentar nada por duro que te parezca. Trabaja todo lo duro que puedas. Para rendirse, siempre hay tiempo. Carolina tiene un novio de élite: el pertiguista Patrick Kristiansson. El gran y remoto equipo sueco de atletismo, Holm, Strand, Olsson, vive un poco abismado en su mundo. Pero protege y vigila a Carolina como su talismán de la suerte. Carolina Kluft fue nombrada Sueca del Año 2002 y Mejor Deportista de Suecia en 2003. El físico de Kajsa Bergqvist, la distante monada que salta altura, es una tentación distante. Pero la explosividad arrolladora de Carolina Kluft es la sonrisa de Suecia.